Confinamiento y territorialidad

La crisis que estamos viviendo ha dejado al desnudo una serie de realidades muy duras que estaban encubiertas .Por lo mismo  pasaban inadvertidas  para muchas personas en nuestro país. Lamentablemente  una de   estas realidades es lo que ocurre con  las viviendas sociales.
Al respecto parece increíble que solo hasta hace unos años atrás la superficie  de las viviendas sociales, eran de 25 a 36 metros cuadrados. Aparte de la  superficie reducida, eran de baja calidad constructiva y estaban localizadas en la periferia o en los suburbios de la ciudad. Esto último,  dejaba a sus habitantes   alejados de las zonas de servicio y de abastecimiento.
En absoluta contraposición a lo señalado, la mayoría de los zoológicos modernos mantiene a los animales encerrados en verdaderos duplicados comprimidos de sus ambientes naturales. Los cuales  deben ser lo suficientemente grandes como para permitir la intimidad del animal. Algunos diseños tienen en consideración la facilidad de los visitantes para observarlos, evitando que los animales se den cuenta de ello. Incluso en algunos parques zoológicos hay edificaciones especiales para animales nocturnos, donde se proyecta una luz tenue y rojiza durante el día para que el animal esté activo durante las visitas y una luz intensa durante la noche para garantizar el sueño del animal.
Como se puede constatar la territorialidad  se respeta en los animales confinados .Sin embargo, esto no ocurre con los seres humanos ,siendo que esta proporciona el marco dentro del cual se vive. El territorio es el que delimita los lugares para dormir, comer, aprender, jugar e incluso espacios para  defenderse en  contra los miembros de su propia especie. La ausencia de privacidad y de circulación provocadas por la falta de espacio adecuado desencadenan   graves problemas psicológicos: como estrés, irritabilidad ,violencia, etc. Además, se sabe que en los niños    genera  bajo rendimiento escolar, aumenta la tasa delictiva  y  facilita y origina la “cultura de la calle”.
Nuevamente llama profundamente la  atención falta de empatía de quienes han tomado y toman decisiones: ¿Quién podría vivir en condiciones digna bajo confinamiento en espacios habitacionales tan reducidos y más aún si  allí viven  núcleos familiares completos?
El daño psíquico que ya sufrían  las personas que vivían hacinadas .Sin lugar a dudas, se verá  aún más agravado  debido al confinamiento obligatorio
 ¿A quién le importa esto? ¿Dónde están los animalistas defendiendo los derechos de territorialidad de los seres humanos, siendo que nosotros también  pertenecemos al Reino Animal? ¿Quién está defendiendo el derecho a vivir en un espacio digno y a la privacidad, especialmente bajo  confinamiento obligatorio?
Al parecer el confinamiento no ha pasado a ser más que un castigo o que un atentado en contra de los derechos básicos de las personas, puesto que  la pandemia no se ha controlado y  continua atacando a nuestra región y a nuestro país. ¿No sería más productivo que se respetara la libertad individual y se orientaran los esfuerzos y  los recursos  a propiciar o favorecer  el autocuidado?

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