Luego del domingo 25, y de la satisfacción del triunfo del apruebo y la Convención Constituyente, comienzan dos procesos en paralelos. El primero, y del cual ya varios (as) levantaron sus nombres, será conformar el cuerpo colegiado. Las críticas a los “mismos de siempre”, no hicieron mella en sus voluntades. Hemos visto en las redes sociales a centenarios políticos intentando pasar por “carpinteros”, personas del pueblo, y poquito le falto para que se definiera como un adulto joven. Dentro del Gobierno muchos decidieron ya renunciar a sus cargos para poner a disposición del país sus “capacidades” (y tienen al país en dos dígitos de cesantía y con decrecimiento económico). Otros, un poco más sinceros, renunciarán a sus cargos para formar parte de esta Asamblea y lograr que nada cambie, y si pueden profundizar el modelo neoliberal de crecimiento inorgánico e inequitativo que tenemos hasta el día de hoy MEJOR!!!. Incluso escuchamos a la ciudadana Magdalena Piñera Morel (hija de uno de los 4 hombres más ricos de Chile, y por estos días Presidente), decir que quiere ser Constituyente. Como usted puede concluir, desde que se firmó el acuerdo para el proceso de cambio de la Constitución, los “mismos de siempre” se estaban preparando, y eso tiene que ser un llamado de atención para el pueblo chileno, el que debe hacer el mayor de los esfuerzos para que ninguno de ellos y ellas forme parte de este importante proceso de cambio para el país, levantándose a votar y organizándose para poner a candidatos (as) que conozcan la verdadera realidad de Chile, esa de más del 50% de los trabajadores y trabajadoras ganando menos de $500.000 mensuales, de miles de trabajadores informales, y otros miles a honorarios, y de millones de coterráneos cotizando en un sistema que hace ricos a los “mismos de siempre”.