Crisis económica tiene nombre de mujer

Históricamente,
hemos sufrido y vivido la precarización en diferentes aspectos, la
falta de apoyo de un Estado que nos ha dado la espalda una y otra vez,
que prefiere estar muy lejos de la protección de nuestros derechos,
invisibilizando de manera grosera la precarización laboral en la que
hemos vivido y que hoy vemos con impotencia e impunidad que se está
instalando para quedarse, después que nos costó tanto superar.

Las
labores de cuidado, siguen sobre nuestros hombros el tener que lidiar
con una crisis financiera que nos ha tocado la puerta fuertemente,
basado en modelo que refuerza la falta de equidad con la ausencia
totalitaria del enfoque de género, mediante autoridades elegidas a dedo,
sin las competencias mínimas, para hacerse cargo de políticas públicas
que demandan las chilenas. 

Contamos
con un Ministerio de la Mujer Equidad y Género ausente, distante,
obediente a una agenda de la mujer que solo ha sido un documento más, la
que simplemente no da espacios, para generar los cambios necesarios,
que se requieren con urgencia.

El
plan de emergencia de este gobierno parece no empatizar con lo que
están viviendo las mujeres al interior del núcleo familiar y mucho menos
en el espacio laboral, por el contrario, agrava aún más la situación
con medidas sexistas,  por un gobierno que está limitando el derecho a
trabajar de las mujeres libre de preocupaciones por los suyos, con
garantías elementales que permita el acceso igualitario y no con la
división sexual del trabajo, develando esta triste realidad, que da
cuenta del retroceso que estamos viviendo, dejando atrás logros
importantes que se habían alcanzado en favor de las mujeres, hoy tenemos
como respuesta, una total desprotección en medio de una crisis.

Hace
mucho tiempo, varios sectores han reclamado, que la política del
cuidado, se considere como contribución PIB, situación que de manera
natural ocurre en otros países con enfoque de género. Cuánto tiempo
vamos a demorar como país para recuperar, este acelerado retroceso en
los derechos económicos, sociales y culturales de mis pares.

Han pasado 30 años, desde
que comenzamos a hablar de política pública con enfoque de género,
justo después de salir de la dictadura, para dar paso al proceso de
transición de nuestro país y con ello avances significativos. Hoy con
tristeza e impotencia vemos como se niega la posibilidad de la
aprobación del postnatal de emergencia, materia necesaria, para que
muchas mujeres no pierdan su fuente laboral, por no tener una red de
apoyo que funcione, para no tener que elegir entre cuidar a sus hijos/as
o el trabajo.

Aun
cuando estamos frente a un gobierno que no le importa la temática
mujer, les ha faltado inteligencia, para mirar las estadísticas que
reflejan que el tercio de los hogares en Chile, son liderado por
mujeres, lo que implica que, si ellas pierden sus trabajos, la pobreza
se agudizará aún más y la crisis será aún peor. Esta feminización de la
pobreza es real, concreta y devastadora, porque además arrastra a los
grupos etarios más vulnerables, de nuestro país, como niños, niñas,
personas mayores entre otros. ¿Dónde están las políticas públicas de
emergencia que se hagan cargo de manera seria de esta crisis que viven
las mujeres? ¿Les importa en algo la dignidad que les están quitando?

El
colapso que viven las mujeres que están a cargo de la crianza, los
cuidados, el teletrabajo etc., tiene como consecuencia un desborde
emocional importante que afecta y sufren muchas trabajadoras chilenas
producto de un gobierno que es apático, carente de sentido común crónico
e indiferencia imperdonable.

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