A falta de vacuna o tratamiento para la enfermedad, las cuarentenas en sus diversas modalidades de confinamiento, han demostrado ser la única herramienta efectiva para contener la propagación del virus. Sin embargo, las cuarentenas prolongadas traen efectos indeseables en la población, con altos costos económicos para las familias y para las pequeñas y medianas empresas, y también para la salud física y mental de las personas confinadas.
Magallanes enfrenta una larga cuarentena lo cual ha ocasionado que en las últimas semanas aparezcan movimientos sociales en varias ciudades pidiendo fin a esta medida. Ciudadanos que sufren la cesantía o la reducción drástica de sus ingresos, en donde se acumulan las deudas y el presente y futuro se tiñe de incertidumbre. A ello se suma que se acaba el fondo de protección del empleo y el seguro de cesantía. Para las pequeñas empresas al presente oscuro y angustiante se le agrega el inicio del pago del crédito covid en el mes de enero.
Frente a este panorama, las autoridades locales brillan por su ausencia y lo que es peor en sus declaraciones tienden, cual Pilato, a lavarse las manos y evadir sus responsabilidades. Ante las demandas de la ciudadanía tanto el alcalde Radonich como la Intendenta Rojas se han sumado a la idea de la apertura gradual, debido a supuestos índices positivos en las últimas semanas. La irresponsabilidad y populismo de las autoridades radica en dos aspectos. Primero, frente a la presión de la ciudadanía no son capaces actuar con objetividad y salen a sumarse a la demanda para no pagar el costo de gobernar. Mientras la tasa de contagio es aún alta provocando que el hospital esté saturado, con alto número de consultas, aéreo-evacuaciones y muchos pacientes en uci intubados, sumado a que día a día debemos lamentar la pérdida de amigos por la enfermedad, que la autoridad llame a la reapertura es una irresponsabilidad y un desprecio a la angustia y pena de muchas familias magallánicas. Segundo, porque la demanda ciudadana se basa en la falta de políticas, programas y acciones para ayudar a las familias y pequeñas y medianas empresas a sobrellevar la pandemia, y quienes deben dar respuesta como el Alcalde y la Intendenta no generan ni diálogos efectivos ni acciones concretas. Ni siquiera asumieron oportunamente las medidas de control de pandemia que demandaba la ciudadanía, menos la fiscalización o sanción a las empresas que cambiaron de giro o alteraron los permisos laborales. De esta forma, las y los magallánicos fueron confinados hace más de dos meses sin ni una ayuda efectiva que les permitieran hacer una cuarentena efectiva y obligados a evadir para sobrevivir, lo que a hecho más lento los efectos deseados de la cuarentena.
La autoridad repite los errores del primer brote y se niega a aprender. Mientras no haya vacuna todos debemos aprender a convivir con el virus y todos debemos tener claros nuestros roles. Debemos entender que habrá nuevos brotes con diversa intensidad, y prepararnos para futuros confinamientos donde existan las condiciones y tranquilidad en salud y economía en las familias, como una forma de asegurar una cuarentena efectiva y con tiempos acotados.