De la UMAG y la unidad

Ya completamos la primera semana de este nuevo año y pensé escribir esta columna haciendo referencia crítica a la Universidad de Magallanes, más bien a su gestión (o falta de gestión) que en la última década, a pesar de los enormes recursos de inversión con los que se le ha apoyado, en especial desde la Región, no logra consolidarse como la palanca del desarrollo regional, como a tantos personeros y líderes de opinión de diverso signo, he escuchado en los últimos años. En especial, con la instalación de la carrera de Medicina, proyecto tan vapuleado por muchos y muchas hasta el año 2012, se esperaba ese gran salto cualitativo y cuantitativo, que a la sazón aún no se produce, quedando aquel potente y promisorio futuro en entredicho. Será, pregunto, porque ha sido utilizada como caja de empleos de la izquierda regional (porque digámoslo claramente, a los de derecha no se les facilita el acceso ni la permanencia) o porque la gestión académica y administrativa no ha sido lo óptima que uno esperaría en una casa de estudios superiores. La cuestión es que algo no está funcionando bien y solo se escuchan lastimeros reclamos por el financiamiento, de parte de sus más altas autoridades. Pero al tema UMAG, le hincaremos el diente en próximas columnas.
Aprovecharé la fecha, que corresponde a días previos para cerrar las gestiones y así definir las candidaturas a diversos cargos de representación popular que elegiremos en abril próximo, para plantear una opinión, espero constructiva, al fenómeno observado en el denominado sector de la centroderecha, no solo al nivel regional sino que también nacional.
Es importante señalar que el 22% obtenido por la opción rechazo en el plebiscito espurio de octubre último, es una votación “dura” que es del “sector”, pero no es de sus partidos políticos (a excepción del Partido Republicano en formación). No olvidar que más de la mitad del gobierno, la mitad de la UDI, casi toda RN y Evópoli estuvieron por la opción apruebo.
El voto histórico de la centroderecha es del orden del 45%, desde el Plebiscito de 1988 en adelante, puntos más puntos menos.
Señalo lo anterior, que es básico pero muchos olvidan o se hacen los lesos con los datos por él contexto. Porque, si de verdad se quiere alcanzar resultados electorales que aseguren una racionalidad política futura mínima y lo más cercana posible a los principios y valores que nos impulsan y que deseamos primen en una sociedad democrática y libre, que valora el esfuerzo personal en el marco de una nivelación de la cancha para los más desprotegidos, que valora el Estado de Derecho, que defiende el Derecho de Propiedad, que espera un Banco Central autónomo, que entiende que las mayorías transitorias no pueden generar inestabilidades institucionales permanentes, que la misión país debe estar orientada al bien común y que el rol del Estado se activa allí donde el emprendimiento no tiene interesados o afecta la soberanía de la Nación; aquello, solo puede ser alcanzado obteniendo un resultado electoral político, que debe generar UNIDAD en todo el sector que va del centro hasta la derecha, es decir todos los que estén a la derecha de la izquierda.
De ser así, podremos avanzar en lo que los (in) crédulos que votaron apruebo esperaron con redactar una nueva constitución.
Si no se logra, habremos dado un nuevo paso “cuesta abajo en la rodada” y como alguien dijo, será “sin llorar”. Se los dijimos…. Entonces, atinen, de una vez por favor.
Candidato gobernador único (Cristian Matheson), candidato Alcalde Punta Arenas único (Claudio Radonich) lista única convencionales, concejales y cores.
El sueño del pibe (y, las cuentas en privado).
Un abrazo

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