De Santiago Morning a Colo Colo

Enrique, mi papá, fue un buen futbolista en el Club Luis Cruz Martínez, del barrio Franklin.
Además, un gran ciclista. Lo comprobé porque me llevaba al colegio cuando yo era muy chico. No heredé sus virtudes deportivas.
Él era fanático de Santiago Morning, el equipo de los bohemios.
Con el cariño de siempre, me representaba que su elenco era proveedor de Colo Colo. Así ha sido en la historia.
De mi niñez, recuerdo a Arturo Farías, fuerte defensa central. Rechazaba con energía memorable.
El conjunto de la camiseta blanca y la V negra trasplantó extraordinarios ejemplares al club popular de Chile.
El más importante fue Enrique “Cuacuá” Hormazábal, el mejor de todos los tiempos, según los notables periodistas Julio Martínez y Raúl Henan Leppé.
Esto antes de la explosión migratoria a Europa. Destacaba por sus pases largos y exactos y su precisión en lanzamientos libres y penales.
Jamás perdió uno.
De origen muy modesto, se distinguía por su indisciplina.
Por ese motivo, Fernando Riera, director técnico del plantel que clasificó tercero en el Campeonato del Mundo de 1962, lo dejó fuera.
“Cuacuá” resultó el más sobresaliente al equipo albo. No fue el único.
En ese torneo jugó Humberto “Chita” Cruz. Pese a su baja estatura, saltaba muy alto. Aún sobrevive y frecuentemente lo entrevistan los medios de comunicación.
Con él fue al conjunto acaparador de aplausos Hugo Lepe, vehemente defensa central.
Llegó a ser presidente del Sindicato de Futbolistas.
En esa condición me llevó al campo de entrenamiento de Gasco, en una de mis primeras entrevistas.
Lepe era constructor y tras el golpe de estado de 1973 fue preso político.
Después de clasificar contra Unión Soviética, el general Augusto Pinochet recibió a la selección nacional y la felicitó. Francisco Valdés, el capitán, le pidió que liberara a Lepe.
Aceptó.
Quien superó precisamente a Valdés como goleador histórico de Colo Colo es Esteban Efraín Paredes, también con paso por Santiago Morning.
A los 40 años sigue con vitalidad y eficiencia.
Aunque en el redebut con Santiago Wanderers, los blancos perdieron, él convirtió el primer gol de forma excelente.
Escuché al comentarista Aldo Schiappacasse, quien emitió estimulantes elogios para la actuación de Esteban Paredes.
Dijo que no mereció la derrota.
Son muchos más los jugadores del cuadro bohemio que llegaron al equipo de mis amores.
Mi papá estaría feliz de verlos actuar, primero en Santiago Morning, su club regalón.  

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