Hemos
podido ver y escuchar los debates de precandidatos presidenciales tanto
de la centroderecha y de la izquierda radical. En este último caso se
“enfrentaron” Jadue y Boric, quienes destacaron que hubo cordialidad en
ellos al momento de debatir, a diferencia, según dijeron, del debate de
la centroderecha, donde hubo pasajes de abierta confrontación.
Más que
debatir, en Jadue y Boric pudimos encontrar a dos líderes de un mismo equipo,
en el que el frenteamplista miraba como un mentor, un guía, al alcalde
de Recoleta. Quedó claro que el programa del Partido Comunista es el
referente programático del diputado magallánico, pues en varias
oportunidades hizo referencia a su contenido, validándolo. En vez de
poder apreciar dos visiones dentro de la izquierda radical, pudimos ver
una genuflexión de Boric al alcalde. Esta misma conducta ocurrió hace
poco tiempo, cuando Jadue invitó a dirigentes políticos de izquierda a
una reunión, en la que este se sentó a la cabecera de la mesa y un Boric
embelesado conversaba animadamente con el líder marxista.
La deriva del
Frente Amplio hacia la izquierda radical terminará inevitablemente en
que el Partido Comunista se potencie aun más usando el ascendiente que
aquel conglomerado político exhibe entre los jóvenes. Por eso el debate
de la izquierda radical, más que un debate, fue un acto de propaganda
financiado con fondos públicos que provienen de los trabajadores más
humildes, que pagan sus impuestos al comprar comida para sus familias.
Fue una estrategia bien planificada para aparecer en medios de
comunicación públicos y de alcance nacional, y explicar a la ciudadanía
su programa, a costo cero para los políticos de izquierda.
Y a propósito
de medios de comunicación y la estrategia de la izquierda, en una
entrevista de este año, en un programa que se transmite por YouTube, el
periodista español Antonio Pérez Henares (de pensamiento de izquierda
democrática), al comentar su último libro, “Tiempo de hormigas”, que
trata sobre el actuar de la izquierda en la política española, señala
que estando en Chile en una reunión de periodistas de izquierda en 1973,
Salvador Allende les señaló que “la primera obligación de un periodista
de izquierdas no era la verdad; era defender la revolución”
(https://youtu.be/3HZcy5j3jSs). Este pensamiento es una viga maestra en
la ideología marxista, pues para ellos, representados en Chile por
Jadue, Boric y otros, la libertad
de prensa es una amenaza a su revolución, y de ahí la idea de Jadue de
revisar la concesión que el Estado otorga a los medios de comunicación.
Por la derecha se pudo apreciar más debate y confrontación, que dio
cuenta de diferencias importantes entre los candidatos, pero también de
amplias coincidencias entre ellos. Todos
estos le dan al Estado un papel preponderante, acercándolos más a ideas
socialdemócratas que a las ideas de la derecha en el mundo moderno.
Pareciera que están convencidos de que podrán ganar la elección
presidencial siendo de “derecha” con ideas y discursos que no son los
propios. Subir impuestos (con la excepción de Sichel), darle más
protagonismo al Estado, son paradigmas que provienen de la izquierda, y
que han llevado pobreza allí donde se han implementado, además de hacer
que un grupo importante de personas se enquiste en el Estado a costa de
los ciudadanos que no tienen la protección ni el privilegio de ser
funcionario público. De ahí el comentario
acertado de José Antonio Kast, cuando señaló que luego de ver el debate
está convencido de que el único candidato de derecha es él.