Se hace necesario, clarificar el término micromachismo y para ello es importante citar lo siguiente ¿Qué son los micromachismos?
“Este
término designa a las sutiles e imperceptibles maniobras y estrategias
de ejercicio del poder de dominio masculino en lo cotidiano, que atentan
en diversos grados contra la autonomía femenina. Hábiles artes, trucos,
y manipulaciones con los que los varones intentan imponer a las mujeres
sus propias razones, deseos e intereses en la vida cotidiana y por
supuesto la política partidista no está protegida de estas acciones que
además son de uso reiterado y conocido por muchos/as. Estoy segura que
desde el discurso social no podrían ser llamados violentos,
controladores o machistas”
Pequeños
detalles y comportamientos que no suponen ninguna intencionalidad,
falta de voluntad ni mucho menos planificación premeditada, pero que
mediante acciones actúan como obstaculizadores frente al desarrollo de
las mujeres, para seguir ubicándose en lugares preferenciales de dominio
y control manteniendo y por supuesto reafirmando la cultura
tradicional, que trae consigo una serie de privilegios que no están
dispuestos a ceder o compartir.
Si
bien, se deben reconocer que hemos avanzado en las últimas tres
décadas, todavía predominan las desigualdades y discriminaciones en las
esferas políticas, esto obedece a que aún, no hemos podido alcanzar la
universalidad en espacios de decisión.
En
nuestra región no es distinto, aún subsisten estas estructuras o
reductos de poder marcado por las distinciones de género, lo que refleja
esta falsa neutralidad. El reconocimiento de nuestros derechos es un
componente fundamental para una sociedad inclusiva y debiera expresarse
mediante principios de igualdad y no en el menoscabo de nosotras
en las diferentes esferas sociales; solo en el papel se visibiliza la
intención de reparar las desventajas históricas, pero lo simbólico no
sirve, cuando lo líderes políticos no aceptan ser convocados por mujeres
que poseen la misma posición que ellos, caemos en el reduccionismo de
la vida democrática, le quita valor y confirma
una vez más que no comparten una ciudadanía efectiva. Dentro de los
partidos políticos, no solo estamos para cumplir cuotas o servir café.
La verdad tiene un gran desafío por delante, uno
de ellos es capacitarse e instruirse sobre los principios de igualdad,
también sobre buenas prácticas y acciones políticas positivas, sin
sesgos por género, porque los derechos de las mujeres no son
negociables, cuando internalicen esto recién pueden comenzar a hablar de
justicia social.