Estamos terminando julio y se nos viene el mes de los gatos; sí, el de los felinos “domesticados”,
y me gustaría que aquella coincidencia no termine siendo lo que alguien
por ahí señalaba sobre “el canibalismo en la derecha”, aunque no sea lo
mismo ser caníbal que gato, pero para efectos de esta columna sirve.
El
próximo 23 de agosto es el plazo para inscripción de candidaturas para
las elecciones de noviembre y tenemos ya claridad sobre el sector, en
cuanto candidato presidencial.
Dicha claridad dice que Chile Vamos
(otrora una coalición reconocidamente de centroderecha) hoy tiene un
candidato elegido en primarias que se autodefine de centro y que no se
quiere “contaminar” con la derecha, probablemente enceguecido por los
600 mil votos que obtuvo y que todos sabemos no le alcanza “ni para
llegar a la esquina”. Sichel, el candidato de Chile Vamos, es el
candidato de Piñera y de empresarios que suponen que con alguien de “centro”
conservarán los privilegios que la calle les ha recriminado. Es tan
ciega dicha opción que supone que quienes votamos por la derecha nuevamente iremos a respaldar a los mismos de siempre, que lo único han hecho es DESTRUIR a la UDI y a Renovación Nacional como partidos de una genuina centroderecha.
Es por eso que en esta oportunidad, los que realmente somos de derecha y
aquellos que siguen legítimamente a la centroderecha, debemos apoyar
sin duda alguna a José Antonio Kast en la primera vuelta para que sea en
definitiva el candidato de la segunda vuelta que enfrente al o la candidata de la izquierda radical que simbolizan Provoste/Narváez y Boric. En esta oportunidad
el “voto útil” que pidió Piñera el 2017 para desperfilar la candidatura
de Kast, debe ser exactamente al revés, porque quien defenderá los
valores de una sociedad libre y recuperará Chile
no puede ser el mismo que en diferentes puestos de los gobiernos de
Lagos, Bachelet y Piñera ha sido parte de y por tanto claro responsable
de no haber realizado las cosas bien y haber permitido llegar al
desastre que nuestra Patria enfrenta hoy.
Para “darle y prestarle ropa” al heredero de Piñera
se preparan los fariseos de la política y en Magallanes no se están
quedando al margen. Por el contrario, desde el día siguiente de la
derrota electoral del sector en la elección de gobernadores, han
levantado lo que llaman pomposamente la “unidad” del sector para las
elecciones parlamentarias y de cores.
Lo curioso es que dicha unidad la construyen sobre una base “inamovible” basado en dos
nombres que serían las únicas opciones (a juicio de ellos y el trío
“gestor”) que podrían generar un buen resultado electoral para el sector
en Magallanes. Desde nuestra óptica del Partido Republicano
coincidimos en que se deben realizar todos los esfuerzos por generar la
tan cacareada unidad, pero olvidan que aquella se construye sobre bases
genuinas de disposición a buscar, en conjunto y no por imposición, las
mejores opciones en todos los cargos a elegir.
El mesianismo con que
algunos están actuando en la derecha magallánica
está haciendo y forzando un análisis erróneo que solo provocará que la
deseada unidad, por lo menos de la boca hacia afuera, no se concrete y
debamos ir en opciones separadas. Nadie es “dueño” de los votos y menos
nadie puede altaneramente pretender hacer a un lado al Partido
Republicano. Somos el único partido con un candidato presidencial de
verdadera derecha y somos el partido que buscará intensamente tender
puentes de unidad, pero siempre de buena fe y con las cartas sobre la
mesa. La lucha que se viene es por la libertad, es por la Patria, es por
el verdadero desarrollo que permita recuperar nuestra economía y así
resolver definitivamente las necesidades sociales, de verdad y para
siempre, no a punta de bonos que esclavizan al pueblo y lo coaccionan
por el estómago. Vamos a ser el partido consecuente con los valores de
nuestra civilización y vamos a ser el dique que impedirá nuevamente una
aventura marxista porque no queremos que nuestro pueblo, esa mayoría
silenciosa que es en definitiva la que sufre los regímenes totalitarios
marxistas, es la que se movilizará en noviembre próximo para elegir al
hombre que va con la verdad por delante y que no le teme a la izquierda
extremista que acompaña a Boric y también a Provoste y a Narváez.
Y para apoyar a ese futuro Presidente de Chile, a José Antonio Kast,
necesitamos que le acompañe un Parlamento con diputados y senadores
consecuentes, que no le tienen miedo al extremismo de izquierda y que
van a apoyar sin claudicar a nuestro futuro Presidente.
Es necesario
entonces que en Magallanes
leamos correctamente lo que está esperando nuestra mayoría silenciosa.
Está esperando un candidato presidencial que termine con el entreguismo a
las ideas de la izquierda y diputados y senadores que ejerzan sin temor
su rol legislativo. Ya llegó el momento de las definiciones. No queda
tiempo y los titiriteros deben abandonar el escenario, dejando espacio
para la construcción de una real fuerza política que va a defender la
libertad en todas sus acepciones y va a
recuperar Chile, en especial para los más necesitados y para esa
sufrida clase media vapuleada por el estallido y arruinada por la pandemia.
Esa fuerza política la está construyendo el Partido Republicano y
tenemos confianza que la mayoría silenciosa, la del sentido común, va a
estar como lo ha estado siempre, en los momentos difíciles de nuestra
querida Patria, concurriendo a defenderla con su voto. Vamos a recuperar Chile.
Por nuestra Patria: Acuerdos, por supuesto. Patrones de fundo, no aceptamos.