Desigualdad, Heroísmo y Esperanza

Hoy
que el peak de contagio golpea fuertemente a los pobres, a los más
desposeídos, a la fuerza laboral, a aquellos que viven haciendo la
bicicleta para salvar el día, el Presidente recién se refiere a las
desigualdades, pero lo hace en una lógica de guerra (citando a Prat el
21 de mayo) y no producto de un análisis de la realidad del país. Hoy
que el virus, tristemente nos ha puesto en evidencia, aún más, las
profundas desigualdades de la sociedad que hemos construido y que, por
cierto, llevaron al levantamiento social en octubre.

Hoy
millones de chilenos en sus hogares conviven con las desigualdades,
pero que se han agravado con la pandemia. Son héroes como Prat poniendo
el pecho a las balas, tratando de sortear las adversidades para
sobrevivir. Son padres tratando de mantener ambientes saludables en sus
hogares con espacios físicos y medios limitados, son abuelos cuidando a
nietos porque los padres deben seguir trabajando o han enfermado, son
miles de niños avanzando en autonomía tratando de aprender con un libro o
una guía, pero sin ayuda ni orientación, son profesores imprimiendo y
repartiendo guías a sus alumnos para mantener la enseñanza y en muchos
casos, llevando también alimentos, son profesionales de la salud
sacrificándose más allá de sus fuerzas, de sus funciones, de su tiempo y
de sus familias, son mucha gente tratando de que todo funcione pese a
las adversidades.

Chile
está lleno de héroes. De personas batallando en las desigualdades con
sacrificio y esperanza. Esperanza de volver a ver nuestros abuelos, de
llevar algo a la olla, de poder aprender, de poder tener una atención de
salud apropiada y oportuna… esperanza de sobrevivir. Pero eso no basta.
Chile requiere cambios profundos.

Emulemos
el espíritu de Arturo Prat Chacón y enfrentemos con convicción y
valentía las desigualdades, pero no solo en pandemia, sino siempre. Ante
el escenario adverso luchemos para vencer la realidad aunque parezca
imposible. Enfrentemos todas aquellas desigualdades que nos afectan
nuestro diario vivir en sociedad. Desigualdades de género, de clase, de
educación, de vivienda, de salud, de ingresos. De la desigualdad y del
heroísmo en pandemia debemos sobrevivir con la esperanza y convicción de
un nuevo Chile. Aprendamos y corrijamos los problemas de desigualdad de
Chile. Porque después de 141 años la contienda sigue siendo desigual.

Como
canta Silvio “Venga la esperanza, de cualquier color verde, roja o
negra, pero con amor”. Yo tengo esperanza de que venga un Chile justo,
con más derechos. Por eso yo apruebo una nueva Constitución.

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