El Apruebo de mi abuela de 91 años

Para las abuelitas un nieto es siempre su niño, y eso quedo de manifiesto esta semana cuando mi  abuela  Luisa  de  91  años  me  llamó: “Claudito ¿puedes venir  a  verme?,  quiero  conversar contigo”. La idea de mi abuela era conversar respecto del plebiscito que se realizará la próxima semana, y plantearme sus temores por los posibles cambios que pudiese tener la Constitución y que ella no estaba de acuerdo con ese cambio. Además, me detalló una serie de problemas que tienen los adultos mayores, y que serían más importantes que modificar la carta magna. Problemas como su “montepío” de 160 lucas, que según ella no alcanzan para vivir (según este gobierno si alcanza), el costo que implica para las familias tener un adulto mayor en casa, que aporta  poco  (por las  160  lucas),  el  costo  de  los medicamentos  (que  ella y  todos  los  adultos mayores consumen mucho), la cantidad innecesaria de parlamentarios, lo que es un costo muy alto  para  el  país, la  cantidad  de  partidos  políticos  (desde  su  perspectiva  son  muchos), la delincuencia y la violencia (un adulto mayor ve mucha televisión y noticias), la escasez y mala calidad de las “casas de reposo”, las que son más bien prisiones, porque los viejitos no pueden hacer  lo  que  quieran (recuerde,  son sus  palabras),  la  falta  de médicos para los  abuelos y  lo poco  que  son  escuchados. ¿Finalmente me dijo “mi amor quien lee la constitución?… Casi nadie, entonces ¿por qué la quieren cambiar?. Mi primera impresión fue que, a sus 91 años, está muy lúcida y crítica del sistema chileno, lo que me generó satisfacción. Me contó que ella fue parte de las 10.000 mujeres de Julio Durán (dicho  por  ella) y  que  en  esa  época  la  política  era  a  pura  voluntad,  sin  un  peso  por  la participación, y que la política de hoy está podrida. Me esmeré por solo escuchar atentamente su narración sin interrumpir, ni validar o negar su opinión. Una vez que terminó su listado de problemas (los que había escrito en su cuaderno para no olvidar ninguno de ellos), me dijo que le  gustaría  que  sus  palabras y  dudas quedaran plasmadas en  una  entrevista para  que  sean solucionadas, y finalmente me preguntó cuál era mi opinión. Me  tomé  unos  segundos para  ordenar  mis  ideas  y  le  dije  con  mucho  amor:  abuelita,  para resolver el problema de tu “montepío”, debemos pensar en un sistema de seguridad social que asegure  como derechos fundamentales el  acceso  a  un  ingreso  digno  en  caso  de  vejez, desempleo, enfermedad, o invalidez y no en un sistema de AFP que hace ricos a los más ricos, construir  en  Chile  un  sistema  de Protección del adulto  mayor, y  emparejar  la  cancha,  pero todo   eso   depende   de   la   Constitución,   y eso   no   podemos   hacerlo   con   los actuales parlamentarios, porque como dices tu son muchos, no se ponen de acuerdo y son parte de la podrida política actual. Mi abuelita de 91 años no estaba de acuerdo con cambiar la Constitución, pero por el futuro de sus nietos APRUEBA.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS