Todos
estamos plenamente conscientes que estamos viviendo un periodo de muy
rápidos y violentas transformaciones. Casi de un momento a otro todo se
tornó distinto, como haber tenido que pasar del trabajo o educación
presencial a la modalidad online o mantener la distancia social y usar
mascarilla. Anteriormente no habíamos vistos enfrentados a una verdadera
explosión social, que quedó en un estado de latencia como consecuencia
de la pandemia. Sin lugar a dudas, estamos en medio de una grave y
decisiva crisis que abarca todos los ámbitos desde el físico al social.
Al
respecto muchos eruditos y desde diferentes perspectivas han ahondados
en el problema, pero en cuanto a soluciones lo que se ha dicho es
muy poco o insuficiente. Tal vez por la complejidad del fenómeno que
estamos enfrentando.
Se
pueden proponer cambios sociales los cuales implica modificación de las
estructuras, normas, cultura , etc. Estos son los cambios macros y por
lo mismo difíciles de llevara cabo y no siempre tienen efectos en las
personas. Un claro ejemplo de ello: es como se ha impuesto la cuarentena
bajo amenaza de sanciones para quienes no la cumplan y como hemos visto
los resultados a lo menos son insuficientes.
No
obstante se pueden proponer cambios a nivel de los individuos, quienes
al final son los que conforman la sociedad. Si la gestión del cambio
se centra en la perspectiva individual resultaran más factibles, porque
todos y cada uno de nosotros podremos trabajar en la consecución de
estos.
Algunos aspectos que se podrían mejorar a nivel particular, en bien de la sociedad podrían ser los siguientes:
Preponderancia
del bien común sobre el individual. Es decir, privilegiar
aquello que beneficia a todas las personas. Esto implica trabajar
primero en uno mismo, con el fin de superar el natural egoísmo y
lograr que prime en nosotros el altruismo. Como por ejemplo: un
empresario podría renunciar a una parte de sus ganancias, con el fin
de mejorar las remuneraciones de sus trabajadores.
Predominio
de la solidaridad. Dicho en otras palabras: ayudar y/o apoyar a los
más desvalidos a los más desposeídos o quienes más necesitan. En este
periodo: ¿Cuantas personas se han quedado sin trabajo? Sin lugar a
dudas, frente a esta realidad todos y cada uno de nosotros podemos
hacer algo para ayudar.
Hegemonía
del respeto: Tratar al otro (sea quien sea) como un ser humano con la
misma consideración y dignidad que tenemos nosotros mismos. Ya sea que
provenga de una clase social diferente, de otra etnia e incluso a
personas víctimas de patologías.
Si
todos nos decidiéramos a trabajar en los puntos recién señalados. Sin
lugar a dudas, la sociedad (la suma de individuos) mejoraría. Por otra
parte, si nosotros como personas no estamos dispuestos a mejorar
nuestra falencias o debilidades: Entonces: ¿Cuánto lograremos
exigiendo cambios sociales?