Hace solo pocos días conmemorábamos otro aniversario de la cuasi guerra contra Argentina en 1978 y lo que significó para esta Región, que iba a ser una de las más golpeadas. Sabido es que Argentina estaba mejor armada que nuestro país, el que se llevaría la peor parte. Después de más de 40 años, de esa Argentina soberbia y agresiva no queda nada. Sumida en la pobreza, su decadencia hoy no le permitiría ni soñar con enfrentarse a nosotros con su notable atraso también en armas y pertrechos. No hay enemigo chico, sin embargo, y sus intrigas se mantienen en el campo de las clásicas triquiñuelas bonaerenses de cambiar y establecer nuevos mapas y territorios teóricos.
Y es precisamente esa notoria decadencia que es mucho más que económica, social y política, sino que su basamento es esencialmente moral, lo que ha destacado a nuestros vecinos en estos días a través de la aprobación por el senado argentino de la despenalización del aborto con la finalidad de establecer después de haberse rechazado hace algunos años, el “aborto libre” concebido como un “derecho” reclamado por las feministas. La decadente Argentina que depende de las dadivas del globalismo mundialista casi hasta para comer, sucumbió a las exigencias de legalizar el abortismo como una de sus doctrinas sociales. Y como siempre, aparecieron en nuestro país las ingeniosas copionas de siempre con un esfuerzo intelectual que casi da risa, si no diera rabia.
Porque el dogma del abortismo consiste en establecer el aborto no solo como una figura legal, no sancionado penalmente, sino en su promoción, públicamente como un supuesto “derecho” social de la mujer a “decidir”, ocultando la tragedia de que está “decidiendo” a menudo con interesada promoción del hecho, la muerte de otro ser humano. Y eso querrán ahora y pronto, legalizarlo también en Chile. El abortismo en realidad, es uno de los instrumentos de las fuerzas que pregonan el despoblamiento del planeta, y que en otros países subvencionan fuertemente hasta clínicas de abortos que armonizan con toda una “cultura” que el feto humano no es una criatura sino una cosa, porque solo se es persona desde el nacimiento y no antes, lo cual dicen las leyes y no la realidad y menos el creador de la vida.
Seguramente será tema incluso para la “nueva Constitución” y muchos claudicaran a sus convicciones, evidenciando nunca las tuvieron, por mera conveniencia. Ahora querrán jugar a ser Dios, haciendo creer a los tontos (que son demasiados) que puede determinarse por ley las semanas de embarazo permitidas para abortar un niño como si antes de ese límite fuera un reptil o algo así. Kamala Harris es partidaria del aborto hasta el nacimiento y amenaza ser símbolo mundial en el tema.
Cuando un país está de rodillas como esta Argentina, frente a todo, el virus chino incluido, debe permitir y ceder también en todo, máxime cuando su gobierno está inmerso en ese falso “progresismo” promovido por la ONU. Pero al observar el tranco veloz conque nuestro país ha sucumbido a ese globalismo perverso, y la creciente crisis moral que nos carcome, me temo está más cercano de lo que se cree se legalice ahora también en Chile.