El costo de ser clase media en Chile

La insuficiencia política, administrativa y financiera dan cuenta de la ausencia de compromiso social con las personas en general, sin embargo, la más abatida y golpeada ha sido y sigue siendo la clase media, rayando en una suerte de discriminación permanente, La mala noticia, para este gobierno indolente y distante de la gente , es que este segmento de la población despertó por la carencia de equidad constante y permanente en el acceso al empleo, educación, seguridad social, etc. agudizando una situación insostenible, sumado a ello, la falta de integración en las políticas públicas, de los aportes económicos que debiera garantizar el Estado, han incrementado el descontento profundamente y sin retorno al espacio de tranquilidad. Por otra parte, el incremento de la desocupación en especial de las mujeres jefas de hogar incide en el debilitamiento de los núcleos familiares y de la comunidad a la que pertenecen, cayendo inevitablemente en la pobreza de manera paulatina y sistemática. Cuando quiero hablar de la clase media, me es inevitable pensar en boxeo, porque cuanto más lo pienso más lo creo… “La clase media es el sparring del sistema económico que posee Chile”. La clase media son millones de chilenos que jamás ganaran una pelea, pero que con mucho aguante ante la adversidad sobreviven una y otra vez la debacle económica que les toca vivir. Históricamente este estrato aparece en Chile a partir del siglo  XIX y se potencia con la urbanización que trabajadores independientes, comerciantes y profesionales supieron muy bien aprovechar. Pero esos tiempos distan mucho de la realidad que vivimos hoy, esta clase media tiene muchas caras y niveles su vulnerabilidad es evidente frente a un prolongado estallido social y como guinda de la torta, esta pandemia que ha desnudado todos nuestros temores y debilidades. Esta manoseada clase media que ha servido para grandes discursos e incluso postular a cargos públicos ( el Presidente Piñera en su primera campaña señaló ser de clase media), a lo largo del tiempo y de acuerdo a estudios de entidades expertas en la materia, ha sufrido una suerte de encalonaje, es decir, media alta, media baja y media vulnerable, porque es imposible encasillar en el mismo grupo a una persona que gana $ 650.000.- a otro que gana $ 1.200.000.- y otros que superan los $ 2,5 millones. Lo paradojal es que cualquiera de estos subgrupos está atrapado por sus ingresos y siempre son los más golpeados en tiempos difíciles, por un lado, no tienen acceso a subsidios paliativo y por otro, son muy vulnerables a la pérdida de un empleo. El endeudamiento es la sombra siniestra que se cierne sobre esta masa trabajadoras que ha quedado desempleada, las crisis económicas apremian, estrangulan nuestras esperanzas y traen el hambre, esto duele, ¿porque no poder saciar el estómago de un niño o de un niño o de una persona mayor? Destroza y mina el alma. A falta de empatía algunos opinaran que sus deudas son por un caprichoso status, pero enviar a los hijos/as a un colegio particular para que reciban educación de calidad no es un pecado, es buscar en otro lado aunque sea pagando, lo que el estado no está dispuesto a mejorar. Tampoco se puede apuntar con el dedo a quien está pagando su casa, no olvidemos que este grupo casi no recibe ayuda estatal, trabaja y no pide ayuda, este grupo… no califica para las prestaciones del estado pero tampoco le alcanza para privilegios de clase alta. Hoy, la clase media está deambulando sobre arenas movedizas, pactando créditos luego de cumplir muchos requisitos, las instituciones bancarias se protegen ante la alta tasa de desocupación que amenaza con seguir creciendo. Pero que se puede esperar?? por ejemplo, que el estado a través de su gobierno salga en apoyo de esta clase que siempre ha sostenido la economía del país, con su constante endeudamiento para alejarse de la temida pobreza y con la esperanza de que sus hijos/jas tengan un mejor futuro, tal vez ser clase media alta, sin tantos sobresaltos, pero sabiendo en su interior, que donde se duerme tranquilo es en la clase alta, la del 10%, la clase de élite que mira hacia abajo pero desconoce totalmente cómo es vivir con un sueldo. Este miércoles en la cámara de diputados se logró con una amplísima mayoría aprobar la idea de legislar con el proyecto de ley que establece dos hitos fundamentales, el primero de ellos, la posibilidad de que en estado de catástrofe las personas puedan retirar de sus fondo de pensiones hasta un 10% del mismo, con las consideraciones que allí se señalan y que en las comisiones del parlamento se afinaran, lo segundo es que se crea un fondo solidario de compensación de las pensiones. Hoy se espera del Gobierno y de sus autoridades que adopten medidas para proteger a ese 90% que están bajo sus decisiones, a esas personas que los colocaron  donde están, porque confiaron en que harían lo mejor para el país y sus habitantes.

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