El día después

Ya ha pasado una semana del plebiscito, una jornada histórica, donde muchos jóvenes tuvieron la oportunidad de participar por primera vez en un proceso democrático y otros, no tan jóvenes, también tuvieron la posibilidad de ser parte de una toma de decisión de este tipo porque en el año 1978 y 1988, algunos no nacían o simplemente eran muy pequeños.
Y eso quedó demostrado en la alta participación, que se vio reflejada en los resultados y en las filas – en algunos casos muy largas – donde la gente mostraba sus ansias de poder votar y definir si querían o no una nueva Constitución.
El resultado fue evidente: una amplia mayoría que dijo apruebo y convención constitucional.
Eso fue el 25 de octubre, pero ¿qué pasó el día después? Nada más allá de una sensación de alegría ciudadana y con una cara evidente de que Chile, en un año, cambió completamente.
Hace algunas semanas, en estas mismas páginas, comentaba sobre la necesidad de vivir en paz, una paz social que todos los chilenos quieren para poder continuar con su vida normal.
Obviamente, no estamos en una situación normal a raíz de la pandemia del Covid – 19, pero el país logró apagar en parte esta olla de presión que teníamos desde el 18 de octubre de 2019, donde cada acto, cada hecho o cada acción que llevaba adelante una autoridad, era sinónimo de que las protestas se reactivarían y nuevamente -y lamentablemente -comenzaría a aflorar la destrucción y el miedo en miles de chilenos a lo largo y ancho de nuestro país.
Pero el día después hizo que los chilenos tuvieran un aire distinto, esperanzados  que se generara un cambio.
Y por ello no es extraño que también se deba avanzar en otras materias, que insisto, fueron políticas exitosas en el pasado pero que, tras muchas décadas de vigencia, requieren con urgencia modificaciones y actualizaciones a la realidad que estamos viviendo ahora como son las leyes en materia de pensiones y salud, demandas prioritarias de la ciudadanía.
Pero urgen más cambios.
Esos cambios van de la mano con un verdadero pacto de paz social que permita seguir avanzando en este nuevo Chile, que para muchos seguirá igual, pero que nos encausará a tener acuerdos y dejar de lado el aprovechamiento político – de uno y otro sector – que tan mal le ha hecho al país.
También como lección del día después, es que ya las encuestas o “el olfato” que muchas veces algunos politólogos tenían, ya no sirve. La gente está tomando decisiones, de manera empoderada, y dejando de lado los colores políticos
Es el momento de que todos debemos colaborar para que la nueva constitución sea el marco de unidad, dialogo, tener voluntad de acuerdo y rechazar la violencia.
El día después, con un Chile que mira su futuro con optimismo y trabajando en la tarea de la ansiada paz social.

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