En
momento en que varias regiones de nuestro país están entrando a la
etapa más compleja de la pandemia, en especial la Región Metropolitana,
Magallanes pareciera estar entrando en una fase que refleja cierto
control del COVID-19, aunque todavía lejos de una situación que nos permita hablar de una “nueva normalidad”.
En
el caso de Punta Arenas que es la que ha registrado la mayor cantidad
de casos y considerando también la cuarentena que rigió en la comuna
entre el 1 de abril y el 7 de mayo, según información publicada por el
Minsal, al 26 de abril teníamos 127 contagiados, con una tasa de
incidencia de activos de 88,7. Según el último informe de la misma
fuente, al 7 de junio teníamos 37 contagios, con una tasa de incidencia
de activos de 26,1.
Si
bien en algún momento se advirtió cierto grado de vulneración de la
cuarentena, reflejado en el alto número de permisos que se solicitaban,
el panorama general evidencia que la gente mayoritariamente cumplió con
la medida, lo que contribuyó en la mejoría de los números.
Pero
junto con eso, creo que hemos dado muestras, una vez más, de que cuando
trabajamos todos juntos siempre salimos adelante. Y digo esto a raíz de
la exposición que hizo este jueves la seremi del ministerio
de Ciencia de la macrozona austral, Pamela Santibáñez, ante las
comisiones unidas de Salud y Desafíos del Futuro del Senado. En su
intervención, la autoridad dio cuenta de los positivos resultados que
tuvo para la región el trabajo colaborativo entre el mundo público y
privado.
Como
sostuve en esta misma tribuna hace algunas semanas, es evidente que
debido a nuestra ubicación geográfica no podemos depender de las
decisiones o ayudas que nos puedan llegar desde la capital. En ese
sentido, tal como explicó la seremi, fue fundamental el trabajo
realizado por el CADI-UMAG que desarrolló capacidades propias para
diagnosticar las pruebas PCR, reduciendo los tiempos de espera de 15
días a 10 horas, lo que permitió tener una visión más clara de la
situación y tomar mejores decisiones ¿Cómo estaríamos hoy si hubiéramos
dependido de otros para los diagnósticos?
También
ha sido clave la coordinación entre los recintos hospitalarios públicos
y privados. La estrategia se ha basado en que todos los casos de
COVID-19 sean ingresados exclusivamente en el Hospital Regional y el
resto en los demás centros de salud; hacer seguimiento de casos y toma
de muestras a domicilio (1.020 hasta la fecha); someter a todos los
pacientes que se hospitalicen, a los que se vayan a operar y a todos los
pacientes oncológicos al test PCR, a los que próximamente se incluirá a
quienes realicen consultas dentales. Esto también se aplica para todos
los fallecimientos.
Claramente aún estamos lejos de dar por superada la crisis sanitaria en la región
y hay amenazas latentes como la idea de levantar el cordón sanitario en
Punta Arenas, que carece de toda lógica. Pero en general, ha quedado
claro que el trabajo colectivo sumado al desarrollo de capacidades
propias son la única manera en que nuestra
región contará con la autonomía necesaria para enfrentar emergencias.
Hoy es una pandemia, mañana podría ser una eventualidad de otro tipo y
debemos estar preparados.