Como
es sabido en periodo de pandemia la Salud Mental se puede ver muy
afectada. Los efectos negativos en este aspecto, son más marcados en
las personas que viven en condiciones precarias. Es decir, aquellos
que tienen menos recursos y su posibilidad de acceso a los servicios
sociales y de salud son muy limitados. Como siempre y en todo, quienes
se ven más afectados son los que menos tienen. Igualmente hemos visto
que las soluciones en este aspecto han llegado a destiempo y por medios
al que muchas personas no tienen acceso. Por consiguiente, han sido
completamente insuficientes.
Se
sabe que la depresión, la angustia y el estrés son las formas en que
se ve más perturbada la Salud Mental en tiempo de pandemia. Sin embargo,
muchas veces los afectados desconocen cuáles son las diferencias
entre estas alteraciones y por lo mismo no saben cómo ayudarse.
Hoy día nos abocaremos al estrés, porque al parecer es la alteración más fácil de confundir.
El
estrés es un estado de cansancio mental provocado por la exigencia de
un rendimiento muy superior al normal el que suele provocar diversas
alteraciones físicas y mentales. Es decir, el estrés está vinculado a
factores ambientales como son las sobreexigencias a las que nos vemos
expuestos y con carecer de recursos personales para afrontar estos
requerimientos. Con la pandemia han surgido elementos que pueden ser muy
estresante tales como: el teletrabajo, el estudiar vía online, etc.
Algunos
síntomas del estrés son: mala memoria, irritabilidad, inestabilidad del
ánimo, dolores de cabeza, falta de energía o concentración, cansancio,
problemas para dormir o dormir demasiado, pérdida o aumento de peso,
malestar de estómago, uso de alcohol o drogas para relajarse.
La persona afectada podría ayudarse siguiendo las siguientes sugerencias:
Evitar
las sobrecargas (en todos los ámbitos) distinguir entre lo que ‘se
puede hacer’ y lo que ‘no puede hacer’, recordando siempre que todos
tenemos límites. Proponerse metas realistas y realizables. Priorizar
actividades para poder gestionar el tiempo deforma más eficaz.
Incorporar alguna práctica relajante (como practicar algún deporte )
Cuidar la alimentación. Mantener una dieta saludable y evitar el abuso
de cafeína y alcohol.
Si
la sintomatología recién señalada está muy agudizada o bien luego de
haber puesto en práctica lo recientemente sugerido el estrés perdura,
hay que buscar ayuda especializada a la brevedad.
Sin
lugar a dudas, las medidas preventivas o tratamientos en cuanto a
Salud Mental deberían llegar ala gran mayoría, esto no puede ser
exclusivo solo de aquellos que poseen mayores recursos económicos.
Entonces, la gran interrogante que me surge es la siguiente: ¿Habrá
alguien en este país o en esta Región que le interese realmente la
Salud Mental de aquellos que menos tienen?