¿El feminismo de género apela a un criterio de justicia?

El feminismo clásico logró positivos cambios como el sufragio femenino universal. En Chile recordamos el eximio liderazgo de Elena Caffarena y Flor Heredia. Distinto es el feminismo de género que propone, por ejemplo, que los roles sexuales son construcciones sociales y no roles naturales, una deconstrucción de lo femenino y masculino (ver teoría queer, Judith Butler).
El feminismo de género, la nueva izquierda y el marxismo (FNIM) están alineados políticamente y, ciertamente, hay una superposición significativa. ¿Pero existe un eje político del FNIM? La respuesta es importante. Una dinámica surrealista ha politizado cada grieta de la sociedad y las personas decentes necesitan ahora defenderse de las acusaciones infundadas de racismo, misoginia y otros crímenes de «odio» para conservar sus empleos, su reputación y su futuro. Comprender esta dinámica, nos da la oportunidad de enfrentarla. Analicemos estos tres movimientos.
El feminismo de género se hizo prominente en los años setenta y ochenta. Se llama feminismo de «género», porque esta forma de feminismo explica el mundo dividiendo a hombres y mujeres en clases antagónicas. Su evolución ideológica se centra en la equidad para las mujeres y las minorías, el uso de los medios de comunicación social (ver Netflix: El Dilema Social), como arma política.
La izquierda era una amplia coalición desde liberales, radicales hasta marxistas no ortodoxos en los años sesenta. La palabra «nueva» la distanció del marxismo puro y de la vieja izquierda que se centraba en el trabajo. Por el contrario, la nueva izquierda defiende causas culturales como el feminismo y los derechos de los gays… a veces llamado contracultura. Así, surgió la justicia social como bandera.
El marxismo es la teoría, y su práctica es el comunismo; aboga por la guerra de clases y abolición de la propiedad privada. Es antidemocrático, sin propuesta societaria: caen permanentemente en contradicciones y tartamudeos si Venezuela, Cuba o Corea del Norte es el modelo a seguir.
Los tres movimientos condenan el capitalismo y creen que las personas son su «identidad», por ejemplo, su etnia. «Identidad» es ahora la palabra preferida sobre «clase», pero significan básicamente lo mismo. Por ello, hoy es claro el alineamiento entre el feminismo, nueva izquierda y marxismo (FNIM)… colectivos feministas, Frente Amplio, Partido Comunista.  
Una clase es un grupo de personas que comparten una característica común que sirve al propósito de quien está haciendo la agrupación. El FNIM aborda a la clase con el propósito de forjar la ideología y la revolución política. Marx usó la relación con la propiedad de la producción para dividir a la gente en capitalistas y trabajadores. Las feministas de género se rebelaron contra esta división porque los hombres y las mujeres se encontraban en ambas categorías; no les es funcional para acusar que “los hombres controlan a las mujeres”. Hoy, esto se llama «patriarcado» o capitalismo masculino. Así, el análisis de clase feminista se fusionó con el marxismo, dándole un giro ideológico, intenso y vociferante al hacerlo.
El feminismo es una nueva lucha de clases discriminatoria a través de identidades. Los colectivos feministas de género salen a la calle y cantan Las Tesis si existe un abuso contra una “compañera”; pero si se trata de Norma Vásquez (joven carabinera de 20 años asesinada), la lucha feminista se reduce a “ni pacas ni cuicas son nuestras compañeras”. En resumen, estos movimientos se alinean bien con el marxismo. Son sus metodologías las que difieren. De justicia, nada.

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