El Gobierno de las culpas compartidas

Poco
a poco, no sé exactamente cuándo, pasamos de las felicitaciones
mundiales, del mejor sistema de salud planetaria, del libro lleno de
aplausos, de estar preparados desde enero, de tener 1500 ventiladores,
de los tiempos mejores, de la infancia primero, de los adultos
“mejores”, de “estar cansado de recibir tantos reconocimientos”, etc.,
etc., etc., a vivir esta crisis horrible… No es culpa de este gobierno
(nefasto, por lo demás), la pandemia, a cualquiera le hubiese pasado lo
mismo, nadie hubiera estado preparado para afrontar y enfrentar estos
tiempos, pero lo que realmente mostró el virus es la desigualdad, la
injusticia social, la inequidad en el reparto de este “Chile feliz y
próspero”, reventó la burbuja del progreso, del desarrollo y del
bienestar… Para la mayoría, fue una burda mentira defendida y avalada en
estos últimos años por moros y cristianos… Si reiteramos la analogía de
una carrera: los políticos corren para un lado y la gente por otro.
Aplaudieron y se adjudicaron como logro social la entrega de $65 mil
pesos, no tuvieron asco en utilizar las necesidades del pueblo en la
entrega de canastas (instructivo gubernamental por medio), nada han
dicho del cobro abusivo de los consumos básicos, es legal hacerlo, pero
nada de justo… Despidieron a miles de trabajadores y a las semanas se
repartían asquerosas utilidades, el Estado (ése pésimo y nefasto
administrador), tiene que rescatar a “empresas estratégicas” pero usted
confórmese con las 65 lucas y la canasta, no puedo retirar ¿“mi” dinero?
(a las pailas el concepto de propiedad defendido por la derecha
política), de los fondos de pensiones porque “significaría un retroceso
en tus futuras pensiones”, pero se olvidan que las pensiones de los
“civiles” son ya una soberana mierda y una indignidad por donde se
analice… Si pido ayuda al Estado, soy un aprovechador, uno que siempre
ha vivido de la ayuda social, un inconformista y, si llego a reclamar y
alzar la voz, un zurdo-“rojelio”-comunista que “quiere todo gratis” (hay
varios que tienen todo gratis y hace años, pero años que viven a
expensas del Estado y nada dicen) e incluso “antipatriota”… No paso
hambre, porque estoy gordo, tengo que quedarme en mi casa, estudiar en
casa, hacer mis clases desde mi casa, pero nadie me ha pagado ni
servicio de internet, ni luz, ni computador, usted arrégleselas… Alumno
¿usted no tiene computador?, vaya a buscar las guías al colegio, no
tiene internet, pero ¿cómo se le ocurre en estos tiempos? Y la burbuja
sigue reventándose y nadie se hace cargo y, lo peor, el descontento se
sigue acumulando… Nuestra clase política ha demostrado su esencia, su
real rostro: usted, yo, los millones, no les interesamos: ¿cómo es
posible seguir cobrando su bono por ir a trabajar, cobrar bonos por
combustible?, un descaro y “carerrajismo” de no creer, pero es así… Así
como repartieron volantes, trípticos, gastaron millones en publicidad,
limpiaron sitios eriazos, trajeron a sus “amigues” para apoyarlos en sus
campañas, me hubiera gustado verlos en las calles, ayudando y no
“chupando” vino o tomándose piscolas… Pero, en usted, en mí, en todos,
está cambiar esto: hay que ir a las urnas, nuestro país tiene que
cambiar, lo que comenzó en Octubre no se va a detener, no podemos seguir
“desconstruyendo” nuestra patria… “Algún día se abrirán las grandes
alamedas”, algún día… El “sueño existe”… Para todos, como siempre, un
abrazo.

P.D.: menos para los que se adueñan de los éxitos y culpan a la gente de los fracasos.

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