El Liceo no se abre

Desde el comienzo de la pandemia, como Municipalidad
de Cabo de Hornos, hemos puesto todo lo que ha estado a nuestro alcance
para apalear este mal momento por el que atraviesan todos nuestras
vecinos y vecinos de la isla. Claro, es lo que nos corresponde, somos el
ente estatal más cercano a la ciudadanía, quienes conocemos las
verdaderas falencias y necesidades de nuestra sociedad.

No
he escuchado a ningún alcalde decir que “no conocíamos ni el nivel de
pobreza o de hacinamiento” que existen en los territorios. Es más,
nosotros, los alcaldes, nunca nos tragamos esa frase del “no lo vimos
venir” que se repitió constantemente después del octubre del año pasado.

Pero
bueno, durante la semana pasada escribíamos en este mismo medio
abogando por la conexión de la Fibra Óptica Austral, al menos, mientras
dure la emergencia. No era por gusto ni por despecho, es porque
realmente la necesitamos.

Como
administración de la educación de nuestra comuna, hemos tomado la
decisión de no abrir nuestro Liceo Donald McIntyre Griffiths mientras no
les den la seguridad a los padres, apoderados, niños, profesores y
comunidad educativa, de que está todo bajo control y que no se correrán
riesgos innecesarios.

Llevamos
meses implementando clases remotas, con un esfuerzo inconmensurable del
cuerpo docente, de una comprensión espectacular del momento que
vivimos
por nuestro alumnado, de una energía económica importante de las arcas
municipales para poder comprar internet (que acá es caro), para poder
sacar adelante este año escolar 2020. Nos las hemos arreglado con
nuestras precarias herramientas y estamos dispuestos a seguir con
aquello, porque siempre hemos pu
esto la integridad y tranquilidad por delante de toda nuestra comunidad de Puerto Williams.

No
somos dogmáticos, no queremos “hacerle el punto al Gobierno”, pero en
esta, no estamos dispuestos a tranzar. Queremos volver a la “nueva
normalidad”, que nuestras hijas e hijos puedan asistir a sus aulas, que
puedan compartir y ver a sus amigos con los resguardos necesarios, pero
no vamos a apurar la máquina.

Nuestro
llamado al autocuidado se debe hacer carne, no podemos bajar los brazos
ni un minuto y se tiene que ir monitoreando con datos concretos y
compartidos del cómo evoluciona este proceso del “paso a paso”, para
recién en pensar en la reapertura de nuestro Liceo.

Claro estamos que nuevamente se tendrá que realizar otro esfuerzo económico. Se debe garantizar un retorno a clases seguro, que cuente con las condiciones de equipamiento y sanitarias en el establecimiento.

Mientras
tanto nos seguimos preparando, para poder trabajar desde el mundo
socioemocional, para acompañar y contener a los alumnos una vez que
estos vuelvan a sus salas.

Que
quede claro, desde Puerto Williams vamos a proteger la salud de la y
los estudiantes y sus familias. Cualquier estrategia que se presente por
parte de la autoridad, ellas deberán dar las garantías para que toda la
comunidad sienta que su Liceo es un lugar seguro en donde estar y
permanecer. Vecinas y vecinos, a no decaer, hoy nos necesitamos todos
más que nunca, sólo así saldremos todos de esta situación. Unidos, Cabo
de Hornos crece.

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