La
Etología es una rama de la biología que estudia el comportamiento
animal. Conocimientos que se extrapolan al comportamiento humano,
porque taxonómicamente pertenecemos al Reino animal.
En
la mayoría de animales que viven en manadas (como los seres humanos,
que somos seres sociales) sus miembros compiten para establecer un orden
jerárquico. Esta ordenanza es determinante en el futuro del grupo,
puesto que tiene que ver con la supervivencia de sus integrantes. Por
otra parte, cuando todos los componentes del grupo conocen su lugar y
posición, sedan menos conflictos e incluso estos son menos graves. En
el Reino Animal los líderes suelen ser los individuos más fuertes y de
mayor tamaño, es decir, por selección natural se transforma en líder
el más apto para cumplir dicho rol.
Pues bien, en el caso de las personas en cuanto al acceso al poder, lamentablemente no
ser así. Porque los seres humanos pueden utilizar una serie de
subterfugios para conseguir roles de liderazgo como por ejemplo: el
dinero o las redes de contactos.
Hoy
día somos testigos directo de cómo, aquellos que están en la posición
de la más alta jerarquía ya sea en nuestro país o en nuestra Región
actúan como verdaderos entes pasivos transformándose en medidores de
casos o bien están actuando de forma reactiva en la toma de decisiones.
Lo cual significa que se procede cediendo el control a las
circunstancias o por presión del entorno.
Esto
se ha visto con toda claridad en cuanto a la Salud Mental, puesto que
casi inmediatamente cuando se inició la cuarentena, desde diferentes
tribunas con el fin de anticiparse a los hechos y evitar un costo
mayor emocional y social a una población que ya estaba sufriendo, se
hicieron diversos llamados a contemplar el daño psicológico en la toma
de decisiones.
Parafraseando
el dicho popular que señala: ¨más vale tarde que nunca¨, está bien que
se tomen medidas en pro de Salud Mental de la población, pero: ¿Y todo
el costo que han tenido que padecer las personas que no recibieron
atención oportuna? Además, ojalá que no se piense solo en atención
virtual, porque hay personas (que también sufren) y que son analfabetos
digitales, porque no es lo mismo proporcionarle atención psicológica a
la gente que tienen mayores recursos que a personas que pertenecen a los
sectores más vulnerable de la población.
Por
último, cabe hacerse la siguiente consulta: ¿Qué hubiese pasado en el
manejo de un ámbito tan sensible como es la Salud Mental, si las
autoridades que rigen nuestros destinos se hubieran elegido
con el criterio animal, es decir, que quienes ocupan los roles de
liderazgo hubiesen sido los más aptos, competentes o los mejores?