Los mercados comienzan a recuperarse, ya tenemos 80 % de los vuelos que se registraban en diciembre de 2019, las personas inician sus actividades, llenan los parques y en el Este del planeta los conciertos se realizan en forma normal. Playas del mar negro con gente realizando deporte y familias disfrutando del sol de la temporada que se va. Mientras el famoso streamer Sergey Baklykov nos muestra sus aventuras diarias por las calles de Stáraya Rusa, San Petersburgo o el mismísimo Moscú, donde podrán ver bandas tocando en vivo en las plazas con jóvenes divirtiéndose y bailando, haciendo sus vidas como siempre (sin mascarilla). Otros nos deleitan con paisajes y actividades deportivas desde el Cáucaso, etcétera. Ese es el escenario en la mayoría de los países del mundo actual, menos en el país de los graves, donde reina la promoción del miedo, Chile. Los canales de televisión hegemónicos nos han saturado de información (incluso no verificable) relativo al virus de Wuhan, y los cuestionamientos a las medidas extremas tomadas por los Estados contra las personas, limitando sus libertades individuales, cada día salen a la luz, más y mayores escándalos sobre la inefectividad y el gran daño que han hecho sobre las personas y la economía de los países. Los sostenedores de opinión se pasean en programas de TV políticos, que son declarados esenciales, en un mundo donde cada vez menos gente quiere tener políticos tomando decisiones por ellos ¡vaya paradoja! Desde España, los youtubers de VueltaAlMun nos siguen mostrando sus aventuras. En Riga, Latvia comentan algunos amigos cómo se congregan para orar, mientras en Chile persiguen a cualquiera que llame a congregarse y hablar de Dios, con las respectivas medidas de seguridad. Las calles de Vilnius (Lituania), Riga (Latvia), Tallinn (Estonia) se unieron de las manos el 23 de agosto tras casi tres décadas (celebración de la Baltic Way y caída de la Unión Soviética) para solidarizar con el pueblo de Belarús, que está viviendo tiempos complejos. En Estambul, Turquía, las personas están reuniéndose en bares y en otras latitudes, como New York, los deportistas hacen su vida, como siempre, mientras corren por el Central Park. En nuestro continente latinoamericano, Uruguay, ya pueden gozar de viajes al viejo continente sin siquiera haber implementado severas restricciones. En Brasil, país con alta tasa de mortalidad por el virus, vemos continuar las prácticas habituales del fútbol playa y en los barrios, congregaciones religiosas, actividad empresarial y multitudes que reciben a su presidente en sectores más pobres donde por primera vez llega el agua potable en el norte de dicho país. Siguiendo con este brief sobre nuestra deplorable actualidad criolla se puede apreciar la acción de los soviets (concejos varios) y el estado profundo (deep state) donde todas las decisiones deben ser consultadas a las organizaciones y simpatizar o “empatizar” con ellos, sino las penas del infierno. Los grupos de interés tienen cooptado el arte de gobernar y otros ni se inquietan por querer ser presidentes antes de concretarse siquiera las elecciones municipales, mientras tanto más de un 86 % de los chilenos perciben la economía chilena como estancada o en retroceso ¿reducción de impuestos, incremento de competitividad, privatización de empresas públicas, reducción de gasto público? ¡No lo diga! Mejor váyase a Irlanda. En definitiva, el mayor grave daño que se ha hecho a Chile está en primer lugar dado por sus políticos, ellos, en complicidad con los medios hegemónicos, han optado por ser los protagonistas cuando los principales actores son todos ustedes ¿llegará la primavera? Al menos hay fe en que los políticos aún no controlan el clima.