El peligroso cambio de estrategia

Durante la pandemia, han surgido muchos opinólogos: políticos, candidatos varios, colegios profesionales, asociaciones gremiales, abogados, periodistas, asistentes a programas, etc.
En mi caso personal preferí no referirme al tema, porque creo, que los únicos capacitados y llamados a comunicar adecuadamente son los especialistas: infectólogos, epidemiólogos y virólogos. Como mi especialidad no es ninguna de las anteriores; me confieso un completo ignorante en esas materias y me aterro cada vez que debo pronunciarme al respecto y confundir cosas tan básicas como la enfermedad (COVID-19), con el virus que la causa (SARS-CoV-2.1011), (muchas gracias por la temprana corrección, Don Rolando Matic).
Sin embargo, lo anterior no me inhibe de adherir y hacer un llamado a imitar estrategias exitosas o planteamientos serios de autoridades mundiales, como ha sido la reciente Declaración de Great Barrington (gbdeclaration.org). Esta declaración persigue en síntesis: invertir y focalizar los esfuerzos en proteger exclusivamente a la población de mayor riesgo, retomar otras urgencias en materia salud dejadas de lado por el COVID-19 (detección temprana de Cáncer y tratamiento de otras enfermedades) y propender a la normalidad de aquella población en que la enfermedad posee tasas de mortalidad incluso más baja que enfermedades con las cuales ya convivimos como la Influenza, para no caer ahora en una pandemia económica de quiebras, desempleo y hambre.
Por eso llama la atención el “cambio de estrategia” en Magallanes, comunicada en pequeñas notas de prensa a mediados de octubre, que consiste principalmente en no realizar PCRs a contactos estrechos de casos positivos, que ha ido de la mano además, con otros hechos más extraños: la disminución promedio de los PCR realizados y la peor tasa de trazabilidad nacional, a pesar del aumento sostenido de trazadores contratados.
Como resultado de este “cambio de estrategia” (aquí algo puedo afirmar, gracias a haber tenido la oportunidad de acceder a una formación en ciencias exactas, con uno de los mejores profesores de Chile: ¡grande Danny!), produce un efecto estadístico denominado: Subregistro. Esto estadísticamente es un “Error cuantitativo” y ocurre cuando los casos registrados, son menores a los existentes.
Lo insólito y delicado, es que lo anterior, ha sido decidido voluntariamente. El resultado de no aplicar PCR a contactos estrechos,  que seguramente serían positivos (un subregistro voluntario), está a la vista: de un día para otro bajó el número de casos promedio confirmados a dos dígitos, entregando una falsa información a la población de la existencia de menor cantidad de casos diarios confirmados  e impidiendo realizar cualquier análisis de tendencia, respecto al real avance o retroceso de la enfermedad en nuestra región y que debido al cambio metodológico, si se realizara; no tiene validez estadística alguna.
Tomar esta decisión voluntaria y unilateralmente, genera dudas si no es justificada y extraña además, que ningún medio de comunicación haya cuestionado siquiera, los oportunos efectos de bajar artificialmente las cifras de contagiados a nivel regional, una semana antes de la visita del Presidente.
Como escribió Maquiavelo: “Hay que hacer comprender a los hombres que no te ofenden si te dicen la verdad; pero cuando todo el mundo puede decírtela te falta el respeto”.

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