¿Por
qué las cosas valen lo que valen, desde un punto de vista económico?
¿Cuáles son los factores que determinan el precio de un producto o
servicio? Desde hace más de cien años, que las respuestas a estas y
otras similares preguntas, tienen un denominador común: en el valor de
las cosas influye decisivamente el trabajo humano incorporado a ellas;
es decir, sin trabajo humano las cosas no podrían producirse y el
empresario se enriquece al vender sus productos elaborados gracias a los
trabajadores que empleó para darles vida económica. Es esta en una
apretada síntesis del pensamiento marxista, de Carl Marx, sobre el
precio de las cosas.
Luego,
si el trabajador por ejemplo, aportó 100 como “costo” para producir un
bien, y el empresario lo vende a 180, entonces ese mayor valor, esa
plusvalía de 80, fue apropiado por el empresario al trabajador, quien no
retribuyó de manera “justa” el aporte realizado al producto final. Al
razonar de esta manera, se colige inmediatamente que el trabajador ha
sido “explotado” por el empresario al adueñarse del trabajo de su
dependiente de manera ilegítima, pues señala, sin trabajadores el
empresario no ha podido tener el éxito económico que ha logrado.
Y
si los trabajadores son explotados por el empresario, será legítimo
entonces que los obreros los explotadores, esos empresarios que a
costa de “empobrecer” al proletariado, se enriquecen sin miramiento
alguno. De acá se puede visualizar que esa lucha del proletariado
alcanza variadas formas: ideológica, en armas, cultural, etc.
El
precio de la historia por pensar tan erradamente que existen explotados
y explotadores, teoría marxista base de todos los socialismos, ha sido
la muerte y asesinato de millones de personas en el mundo, la pérdida de
libertad de otros tantos millones, y el empobrecimiento de tantas
naciones que oyeron alegres esos cantos de sirenas.
La
verdad es otra, que no depende de una visión ideológica, sino lógica:
el valor de las cosas es subjetivo y no depende nunca del trabajo
incorporado en su producción. Luego, porque el precio es independiente
del “costo” que significa la labor de los trabajadores, la teoría
marxista no tiene sentido y la pérdida de vidas, de libertad y
empobrecimiento de millones de seres humanos, ha sido y es en vano e
inmoral.
Imagine
lo siguiente: produzca usted chocolates con sabor a vinagre y bacalao,
contrate a tres trabajadores para que lo produzcan, págueles a cada uno
de ellos, una remuneración mensual de ochocientos mil pesos, y ponga en
venta el producto ¿Cuál sería el valor de cien gramos de ese chocolate
que los probables consumidores pagarían, considerando el costo en
salarios? ¿Por qué un objeto antiguo puede alcanzar un precio muy alto,
si fue producido hace por ejemplo, noventa años y ya fue pagado el
salario a quienes lo produjeron? ¿Por qué un pasaje de avión a un
destino turístico es más caro en verano que en invierno, si el costo de
producirlo es el mismo? Si usted bien se fija, el valor de cada producto
o servicio de los ejemplos, no dice relación alguna con el salario
pagado a los trabajadores que intervinieron en su producción, sino con
el valor que cada persona está dispuesta a pagar por el producto.
¿Cuánto pagaría usted por cien gramos de chocolate con sabor a vinagre y
bacalao?
El precio de la historia ha sido demasiado alto por creer en explotados y explotadores.