Héctor Olave Vallejos, editor jefe del diario, convocó a todos los reporteros de la sección Deportes y les contó:
-Esta mañana me llamó un muerto.
Desconcierto total
Con voz áspera, Olave los trató duramente:
-SÍ, ustedes cometieron un error muy grave. Me habló Atilio Cremaschi, ex gran jugador de Unión Española, Colo Colo y la selección nacional:
-Está vivo, por supuesto, y ustedes lo dieron por muerto.
Así es:
Se narró que el extraordinario jugador había fallecido.
Se apoyaron con fotografías de él y con sus éxitos deportivos.
Añadieron otros antecedentes sobre grandes compañeros que tuvo en su esplendor.
Pero no era él.
Se trataba de su nieto, del mismo nombre.
Era andinista y murió cuando esquiaba y se estrelló.
¿Cómo explicar una falla tan irreparable?
No es la primera vez que ocurre en el mundo.
La aclaración pertinente resulta muy complicada.
Incluso en la historia hay más episodios inauditos.
Recuerdo que en una oportunidad entrevisté a Atilio Cremaschi futbolista.
Se sorprendió de que supiera arto sobre él, porque había destacado en la década del 50, cuando yo era niño.
Él ya no está entre nosotros y al final de sus días era dueño de una bencinera.
En mi memoria retengo otro capítulo insólito.
Yo estaba en Barcelona en un urinario, frente a la muralla, como si estuviera castigado.
Mientras orinaba me pareció conocida la cara de un vecino, quien hacía lo mismo.
Era Johan Cruyff, holandés, quien había jugado en Ajax y en Barcelona.
Notable futbolista. Según encuestas es el tercero mejor de todos los tiempos, detrás de Pelé y de Maradona.
Concerté con él una entrevista.
¡En el baño público!
Afuera, dialogamos extensamente sobre su brillante carrera futbolística.
Ganó tres veces el Botín de Oro, por ser jugador de excelencia.
Además de actuar en Barcelona, llegó a ser subdirector técnico, con grandes aciertos. En el epílogo de su trayectoria actuó en Estados Unidos.
Todo eso lo publiqué en el diario “Las Últimas Noticias”, periódico en el que trabajé 33 años.
Los lectores enviaron muchos mensajes por este episodio tan inaudito.