El miércoles en Talcahuano, niños menores de edad que residen en el hogar del Servicio Nacional de Menores (Sename), resultaron heridos por disparos realizados por un sargento de Carabineros. La justicia debe realizar con urgencia las acciones legales correspondientes, contra el responsable de disparar de manera absolutamente injustificada y desmedida. Quien ostenta la facultad del uso de armas de fuego tiene la obligación y el deber de hacerlo con criterio, el cual sin duda falto en este evento y lamentablemente en muchos otros.
Destacar primero, que por suerte los niños se recuperan de lesiones descritas en un primer momento carácter reservado. Esperamos que no existan consecuencias mayores para los niños y se logren recuperar lo antes posible. Es exigible que el Estado, como una forma de resarcimiento de la acción de unos de sus agentes, entregue todo el apoyo médico (físico y sicológico), junto al acompañamiento económico necesario, para estos niños que ya tenían cierto grado de vulneración socio-económica.
En segundo lugar, concluir que era absolutamente necesaria la salida del general Rozas, ya que su permanencia era insostenible hace bastante tiempo. Era y sigue siendo inentendible porque Sebastián Piñera había respaldado en tantas ocasiones al general Rozas, a pesar de una serie de atrocidades ocurridas bajo su mando, con alto costo político, que en concreto se llevó 3 ministros del Interior. Recordemos que hace apenas unos días fue el Presidente quien respaldó la nominación del alto mando propuesto por Rozas, que lo ratificaba a la cabeza de la institución. En la salida preocupa la absoluta falta de autocrítica de Piñera en esta crisis, porque abiertamente la acción sin control y reiterada de Carabineros tiene responsabilidad política. La gestión del general Rozas es también la carta de presentación del Ejecutivo. Por eso resulta preocupante que el Presidente al aceptar la renuncia de Rozas haya tenido palabras de elogio hacia el general, sin hacer mención alguna a una seria de acciones durante su mando que ponen a Carabineros en una constante crisis y cuestionamiento nacional e internacional. Sin duda Piñera es cómplice y por ello la gratitud al general.
Por último, es incuestionable que Carabineros debe reformarse profundamente de manera urgente. Esta fuerza policial no entrega ni orden ni seguridad. De esa fuerza policial querida y respetada ya no queda nada. Hoy la niña inocente duerme intranquila y los Carabineros son una de las causas. Diversas acciones recientes dejan en evidencia problemas graves en la institución. Carabineros da claras señales de insubordinación a la autoridad democrática y da la impresión que se manda solos y hacen lo que quieren. Carabineros tiene serios problemas de formación y se evidencia claramente en su relación con la ciudadanía. Los carabineros ven enemigos en quienes deben proteger. Carabineros han confundido su rol y con ello su respeto a los derechos humanos. Y la lista sigue. Necesitamos una fuerza policial profesional que entienda lo que significa proteger ciudadanos.