En menos de una semana de aprobado por un plebiscito el órgano encargado de redactar la Constitución, la oposición quiere modificarlo introduciéndole 25 escaños reservados a pueblos originarios: 15 por los mapuches, 2 por aymaras y uno para rapa nui, atacameños, collas diaguitas, alacalufes, yaganes a los que agregaron a los changos (reaparecidos después de 200 años) y a los afrodescendientes (sic). Para votar por ellos solo basta auto identificarse.
De acuerdo al censo de 2017 un 23,1 por ciento de la población de la XII región se identifica como pueblo originario de los cuales un 21,12% lo hace como mapuche. Usted puede recorrer toda la región y no va a encontrar a nadie que use los atuendos típicos araucanos. ¿A qué se debe esta contradicción? La respuesta es que de los inmigrantes venidos de Chiloé, un importante grupo tenía apellidos veliches. Este es un dialecto del mapuche que en tiempo de jesuitas fue la lengua principal de la isla, incluso para españoles y mestizos.
Este grupo de personas no tiene ninguna diferencia con el resto de los magallánicos. Dado el crisol de razas muchos pesaban que sus apellidos eran europeos por ciertas terminaciones similares (man- alemán, milla-italiano, ao-. griego o ef- ruso etc.) En el censo del año 2002 solo un 7 por ciento de la población regional se declaró perteneciente a etnias originarias. La situación cambio con la ley indígena que otorgó numerosos beneficios y se podía acceder a ellos por el solo hecho de tener un apellido de ese origen.
Esto no significa tener que cometer la aberración de segregar a los magallánicos por el origen de sus apellidos y que algunos en vez de elegir y ser elegidos con lo que conviven a diario, lo tengan que hacer con personas de realidades geográficas y económico sociales muy diferentes, cuyos únicos vínculos es una lejana raíz lingüística. Esto es solo comparable con el apartheid sudafricano. En Nueva Zelanda el 5% de escaños reservados (para población indígena de 20%) es un resabio del colonialismo de 1863 que se quiere eliminar.
Pero el censo nos depara otra sorpresa, dado que la gran mayoría de los yámanas (yaganes) y kawéskar (alacalufes) no residirían en Navarino o en Puerto Eden, sino que en las comunas del sector Oriente de Santiago. En vez de sacar la conclusión de que es una broma, muy seriamente el INE consigna que: “Estas etnias son las que tienen mayor proporción de estudios universitarios y de postgrado, superando con creces a la media nacional”. En las elecciones esta autoidentificacion más que lo anecdótico va significar para los políticos poder conseguir escaños con muy pocos votos, trampas que son muy adictos como lo han demostrado transversalmente en los acarreos de la comunas pequeñas.
Si se quiere asegurar la participación de convencionales pertenecientes a pueblos originarios, la única solución constitucionalmente aceptable factible sería usar el mismo sistema de cuotas de candidaturas que se ha establecido para las mujeres y los discapacitados, disponiendo por ejemplo que en los distritos del 1 al 4 y del 21 al 28 en las listas tengan que ir candidatos provenientes de nuestros pueblos originarios.