Estafa constitucional

 “Es más fácil engañar a la gente, que convencerla que ha sido engañada”, reflexión que pertenece a Mark Twain. Esto es lo que sucede con el cuento chino de la “nueva Constitución” para los próximos 50 años: una evidente estafa.
Al firmar el acuerdo en noviembre recién pasado, se estableció que para que una norma pudiera ser incluida en la otra Constitución, se requería el acuerdo de los 2/3 de los constituyentes. Muchos entendimos de buena fe que la otra Constitución iba a obligar a los constituyentes a ponerse de acuerdo, sí o sí, para establecer cualquier norma en el otro texto constitucional.
Si el órgano constituyente tuviera 155 miembros, y si se discutiera si la vida de un ser humano comienza desde la concepción o sólo desde el nacimiento, se precisarían 103 votos a favor para que tal norma ingrese a esa otra Constitución. ¿Pero qué sucedería si los constituyentes no se ponen de acuerdo por 2/3 de cuándo comienza la vida humana, con todas las consecuencias jurídicas que ello conlleva, como por ejemplo, el derecho al aborto en cualquier etapa del embarazo? Como la estafa está en curso, la izquierda chilena nos dice que entonces la regulación del derecho a la vida, al no alcanzar los 2/3 de los constituyentes, no puede agregarse como garantía constitucional, y será la ley la que debe regular tal derecho, lo que significa que sería el Congreso Nacional (donde la izquierda tiene mayoría), la que debe regular el derecho a la vida por mayoría simple, es decir por el 50% de los parlamentarios. ¡trampa hecha!
Lo mismo sucede con todos los demás derechos: de propiedad, a opinar sin censura previa, libertad de culto; derecho preferente de los padres para educar a sus hijos; etc. También para establecer si un Presidente puede ser reelecto indefinidamente (si no hay acuerdo sobre la reelección indefinida, decide el Congreso Nacional por mayoría simple). Es este el mismo procedimiento usado por Evo Morales y por Chávez y Maduro para lograr la reelección indefinida. Con el mismo procedimiento cambiaron la forma de integrar el Tribunal Supremo de cada país, de manera que pudieron nombrar a adeptos suyos en dichos cargos y manejar desde ahí, las sentencias judiciales (persiguiendo y encarcelando a sus opositores).
Fernando Atria, influyente abogado de la izquierda chilena declaró esto mismo con un ejemplo: “Atria explica que “si son 100 miembros (en la asamblea constituyente) se necesitarán 66 votos para incluir algo en la constitución. ¿Qué pasa con lo que no obtiene 66 votos?, no queda en la constitución. 1/3 + 1 no puede hacer que algo se mantenga en la Constitución  por la vía de negarse a su reforma cómo podía hacer antes”, y agrega que si alguna materia no queda en la Carta Magna, ésta quedará sujeta a la ley y se votaría en el Congreso por mayoría” (eldesconcierto.cl del 15 de noviembre del 2019). También otro abogado de izquierda de frecuente aparición en la tv señala lo mismo: “El ex fiscal Gajardo también apoyó esta postura y explicó que “2/3 a partir de una página en blanco exige de todos generosidad para llegar a acuerdos, pues sin acuerdo la materia queda fuera de la constitución y sujeto a una simple mayoría legal” (eldesconcierto.cl del 15 de noviembre del 2019).
Es esta la posición de la izquierda en Chile: si no hay acuerdo en el órgano que redactaría la otra Constitución, no hay problema, para qué complicarse tanto, si el Congreso Nacional donde ellos tienen mayoría, resolverá cualquier discrepancia ¡trampa hecha!

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