El joven periodista Homero Ramírez Leiva se tituló en la Universidad Finis Terrae.
Su nombre fue elegido por Marcelo, su padre, admirador de Homero, el poeta griego, quien era ciego.
Además,
en homenaje a Homero Bascuñán, periodista y escritor. Creció en las
calicheras y ejerció múltiples oficios: minero, artista circense,
panadero, trabajador en una fábrica textil. Se caracterizó por su
ternura, colecciones de libros y gran humildad.
Homero
Ramírez, quien el 10 de septiembre cumplirá 27 años, trabaja en el
ámbito deportivo por internet, en la página inglesa Goal.
Estudió a las grandes estrellas albas.
Soy
colocolino desde los siete años. Mi tío Alfredo Bravo Véliz me llevaba
al estadio y nos instalábamos bajo el tablero marcador.
Aplaudía
a Jorge Robledo, el que nació en Iquique y se formó en Inglaterra. Allí
jugó en Newcastle. Gran goleador, vino a jugar por la selección en el
torneo mundial de 1950, que se disputó en Brasil.
En Colo Colo se hizo famoso por sus goles de cabeza y su atrevimiento en el área rival.
Lo
acompañaba el tocopillano Manuel Muñoz, quien todavía vive. Se
identificó tanto con la oncena popular que lo apodaron Manuel Colo Colo
Muñoz. Por su velocidad lo llamaron Saeta Negra, en contraste con el
mágico Alfredo Di Stéfano, la Saeta Rubia.
Luego
se integró al equipo albo Enrique Cuacuá Hormazábal. Lo considero el
más grande de esos tiempos.Venía de Santiago Morning, como Humberto
“Chita” Cruz y Hugo Lepe.
Recuerdo que Hormazábal era especialista en tiros libres, penales y pases muy largos.
En
una oportunidad le hizo un gol desde 45 metros al arquero Francisco
Fernández, entonces en Universidad Católica. Aunque era excelente,
Fernando Riera, director técnico de la selección que clasificó tercera
en el mundial de 1962, lo dejó fuera del plantel.
¿Motivo?: Su indisciplina. Por ejemplo, jugaba con las medias abajo.
Fue la ocasión para que surgiera Jorge Toro. Después del torneo, se integró al Sampdoria de Italia.
En
la década del 60 se consagraron Mario Moreno, bautizado como
Superclase, y Luis Hernán Álvarez, goleador histórico de una
competencia.
Era el padre de Cristián, quien fuera hasta hace poco símbolo de Universidad Católica.
En
la década del 70 apareció Carlos Humberto Caszely, acaso el mayor
representante de la historia alba. Debutó a los 15 años, con cientos de
goles imbatibles hasta hoy.
Su
dupla con Francisco “Chamaco” Valdés es incomparable. Lo mejor de todos
los tiempos. Heredero de Hormazábal en su estilo, a pesar de que
transitó por diversos clubes se identifica con Colo Colo.
Evoco que cuando jugaba por Arica le hizo un gol desde más allá de media cancha al joven arquero González, de Copiapó.
En los 70 sobresalieron, además, Galindo y Beiruth. El equipo del 73 fue maravilloso.
En
los 80 el también brasileño Vasconcellos, el arquero Osbén, Lizardo
Garrido y Leonel Herrera. Asimismo, Barticcotto, Morón, Pizarro, el
guardameta Marcelo Ramírez, Rubén Espinoza, Marcelo Espina, actual
gerente técnico del club, y Emerson.
En 2000, Manuel Neira, Sierra, Suazo, Matías Fernández, el arquero Claudio Bravo -el mejor de todas las épocas- y Arturo Vidal.
La
lista investigada por Homero Ramírez destaca en 2010 a Esteban Paredes,
con 216 goles, 194 de ellos en el equipo popular, Lucas Barrios, Jaime
Valdés, Jorge Valdivia y el extraordinario arquero Justo Villar, tan
bueno como el inolvidable Misael Escuti, quien actuó 18 años en la meta
colocolina.
Son algunas estrellas albas.