Generosidad en tiempos de elecciones

Hemos visto periodo tras periodo como se desarrollan las campañas políticas, instaurando promesas, expresando convicciones y muchas veces descalificando al adversario. Cuando hemos vivido tiempos de polarizaciones, de animadversiones respecto de la política, tal vez es tiempo de detenernos y plantear una estrategia más generosa, una planificación con visión de bien común y no de unos pocos, un llamado a reencantarnos con la gobernanza.
Cuando analizamos los últimos meses, nos damos cuenta de la fragilidad que tenemos en el amplio sentido de la palabra, de la necesidad que tenemos de trabajar en conjunto y que esto no sea solo un conjunto de palabras sino de acciones que nos permitan mirar con mayor confianza a nuestros líderes y generemos un mayor interés en los nuevos líderes.
Para liderar no necesitamos anular al de al lado, no necesitamos opacar otras ideas, necesitamos generosidad para avanzar con convicciones sólidas que no se derrumben al primer debate. Necesitamos claridad en las ideas y necesidades de nuestros sectores. Necesitamos conversar y escuchar nuevas propuestas. Analizar y trabajar para que todos tengamos un espacio en una sociedad cada vez más individual.
Atraer a la comunidad a la vida política parece ser un gran desafío, a juzgar por la participación ciudadana en las distintas elecciones. Por lo que tal vez, allí está el primer desafío, desafío que nos invita a construir más que a destruir, desafío que nos permitirá objetivos comunes y no individuales, desafíos que nos lleven a confiar en que la política puede aportar a un país mejor para cada uno de nosotros.
Se nos avecina un año de múltiples elecciones, donde deberemos elegir a quien nos represente en las decisiones de región y de país, donde necesitamos de líderes con valores y visiones sólidas que cumplan con expectativas de desarrollo y bien común de manera de conquistar no solo a los electores, sino que también a todos los futuros líderes que deseen trabajar por una mejor calidad de vida para los chilenos y chilenas.
Si bien las miradas e ideales pueden ser diametralmente distintas, el objetivo común debiese ser el de generar el espacio para construir un país mejor, con igualdad de oportunidades y con derechos y deberes que nos hagan mejores ciudadanos. Seamos generosos en tiempos de elecciones, cada cuatro años hay tiempo y espacio para todos. Abracemos la tolerancia y abramos camino al diálogo y los acuerdos, que las expectativas no sean ilusiones y que las palabras no sean solo discursos. Valorar lo que tenemos, permitirá perfeccionar y no retroceder, puede que haya mucho que mejorar, pero mejorar es una misión que debemos desarrollar en conjunto con generosidad, no con individualismo polarizados.

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