Hablemos de saqueos, destrucción y vandalismo… la primera línea del descaro…

Hacen lo que quieren, roban (porque es un robo) sin control ni medida; desfalcan cuando se les da la gana (algunos llegan a ser presidentes); tienen cuatro cocineros, (sí, lea bien, cuatro); les otorgan mayordomos, (no vas a hacer tu cama o el aseo, poh roteque patipelao); ocupan aviones institucionales para sus vacaciones, llevan a sus hijos, amigos, esposas e hijos; tienen choferes y no tienen callampa idea del valor del combustible ni qué decir del costo en mecánicos; se llenan de viáticos por “defender a la patria de un enemigo implacable y poderoso” (supongo que lo ha escuchado); compran chocolates (y no de los baratitos, poh ñato); pagan las cuentas de supermercados con dineros que no son de ellos; les entregan casas fiscales y estoy más que seguro que ni saben de valores o boletas de consumos básicos; en fin, un saqueo de aquellos… Lo terrible de esto es que lo hacen con absoluta ausencia de pecado ni remordimiento: “si lo hace éste, ¿por qué yo no? y seguimos con el baile del aprovechamiento de las arcas fiscales y aquellos que levantan sus voces, que piden a gritos salir a las calles para “restaurar el orden público y eliminar a los delincuentes”, se cuadran y obedecen a estos otros delincuentes de corte mayor. Nada de extrañarse si el ícono de la sinvergüenzura (súmele lo de dictador y asesino), resultó ser un ratero más, sí, se robaba plata, la depositaba en paraísos fiscales (¡oh!, perdón por la coincidencia, señor Piñera) y lo elevan ellos y solo ellos (y ahora su paupérrimo 20%) a la categoría de “salvador de la Patria” y frente a este vandalismo nada dicen, se quedan callados y se convierten en cómplices silenciosos de una institucionalidad uniformada que saquea sin resguardo los dineros de todos los chilenos… Como si fuera poco, los alumnos del año de clases de ética -Délano y Lavín-, (caso Penta), recibieron un “cariñito” y podrán cancelar sus abogados con una suculenta rebaja en el pago de sus impuestos: ¡hágase esa usted frente a este servicio y me cuenta cómo le fue!… Como puede darse cuenta (y aunque traten de justificarlo los del 20%), ante esto nada dicen, pero anda a derribar un semáforo o romper un torniquete del metro porque estos paladines de la moral vociferarán penas del infierno pidiendo que caiga todo el peso de la ley mientras nuestros muchachos que levantaron las demandas que se hicieron realidad el domingo pasado, están en la cárcel, son presos políticos que no reciben ninguna ayuda ni “privilegios” de estos vándalos de uniforme, estos saqueadores de cuello y corbata y en oposición el niñito con “problemas” que apuñaló a su papito y que es hijo de la rancia animadora está cumpliendo su “condena” en una clínica privada… Esto es saqueo a la dignidad, es un vandalismo a la decencia y es una destrucción evidente de la confianza que podamos tener en la justicia… Alcen sus voces, reclamen ahora como lo hacían antes pidiendo cárcel para estos rateros, ladrones y sinvergüenzas, pidan justicia, vamos, háganlo… Pero no, se quedan calladitos, unos por el concepto de “orden debida” y los otros por creer que son impunes ante la ley y son de la peor calaña delictual que camina libre por nuestras calles bajo el falso aspecto de la decencia que les pueda otorgar el uniforme o sus corbatas caras… Por eso perdieron y por muchas cosas más… Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los hipócritas que piden justicia solo cuando les conviene y “se hacen pis como chicos” ante la verdadera delincuencia.

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