La innovación chilena vuelve a caer del N°51 al N°54 según el Índice Mundial de Innovación, de igual manera la salida de innovación hacía el mundo vuelve a desplomarse 4 puntos respecto del año 2019, todo esto aún existiendo -desde el 2018- un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que al parecer no ha sido tan efectivo desde su creación en el cumplimiento de sus objetivos.
¿Cuáles son los posibles problemas que existen y que dañan a Chile en dicho índice mundial? En ese contexto no basta que se invierta un 0.38 a 0.50 del PIB en innovación, los políticos no se han dado cuenta de la relevancia que se genera con el avance de desarrollos científicos y tecnológicos en base a la libertad y las desregulaciones.
Dichas correctas políticas, se crean empleos, mejoran los existentes y abren el campo para que los nuevos talentos se incorporen al mundo laboral, no solo cumpliendo funciones tradicionales, pues las creaciones de nuevas empresas basadas en aplicaciones que mejoran la vida de las personas y ahorran tiempo en una sociedad tan convulsionada solo han reportado beneficios, lo que ha quedado de manifiesto con la pandemia, pues aplicaciones como Uber Eats, Cornershop, entre otras, han suplido funciones tan básicas como ir a comprar los enseres para el hogar o realizar entregas sin exponerse a aglomeraciones. No solo este beneficio trae consigo la innovación, en otra muestra de increíble avance y de democratización de la información, empresas privadas, universidades y otros han podido crear ventiladores artificiales solo con planos que han sido “inputs” de otras sociedades avanzadas en temas de innovación, que libre y espontáneamente en pos de la salud mundial entregan los elementos básicos para su construcción y desarrollo.
Para poder seguir avanzando en innovación y frenar la caída sostenida de Chile en los índices, los privados deberán hacer un esfuerzo en las inversiones con el fin de que se desarrollen nuevos proyectos, lo que en el último tiempo parece difícil por la incertidumbre que entregan los políticos, frente a actos atentatorios contra la inversión y desarrollo. Si se toma la visión correcta, se podrá enmendar rumbo y avanzar mayormente en los beneficios propios que se reportan en las sociedades que más invierten en tecnologías e innovación.
No solo sobre tecnologías y servicios puede avanzar la innovación, Chile con sus características propias ante los desastres naturales podría desarrollar grandes caudales de conocimiento y desarrollo en estas áreas, la labor del Estado es que potencien las carreras profesionales que tengan relación directa con el avance mundial de la tecnología, pues desarrollar los talentos aumentará la competitividad y hará que seamos más productivos y nuestra sociedad avance en mayor calidad de vida.