La esperanza de Chile

Me es muy reconfortante que los jóvenes, y no sólo ellos, si no que la gran mayoría de Chile, se ha volcado a discutir los temas del futuro, del país que queremos, donde todos deben tener cabida y respetarnos en nuestra diferencia. Todas las voces y miradas son válidas, no existen dueños de la verdad y, sin duda, cada uno de nosotros busca tener un mejor Chile.
Acá no hay buenos ni malos, ni vencedores ni vencidos, acá somos un grupo de compatriotas que dirimen sus diferencias a través de la democracia, como se hizo hace una semana atrás, con un espectacular espíritu cívico que pudimos ver desde muy temprano en nuestra Comuna de Cabo de Hornos.
Desde el 25 de octubre, la gran mayoría de los chilenos elegimos el tener una nueva Constitución y escribirla a través de una convención popular. Es ahí donde los habitantes de Puerto Williams queremos ser escuchados. Que los candidatos y candidatas nos escuchen, sepan de nuestra vocación antártica, de nuestra relación con el medio ambiente y el mar. De nuestras ganas de levantarnos día a día por entregarle un futuro más feliz a nuestras hijas, hijos y nietos.
Tengo esperanza, claro que sí. Durante los próximos dos años, el país, a lo largo y ancho de sus fronteras, podrá votar por cada una de las autoridades que regirán en sus territorios, que podrán evaluar si lo hicimos bien, si el desarrollo de nuestra comuna ha cambiado con infraestructura, con avances en el turismo con hitos muy simbólicos que en los próximos días y meses nos harán reactivar el desarrollo económico local, conectividad, con ayuda pronta ante la catástrofe, si dimos la lucha indicada frente al Rey de Noruega y la insistencia de instalar las salmoneras en las aguas más prístinas del planeta, en fin, quedar en las manos de la decisión soberana de nuestra gente.
El último año hizo que todas y todos nos involucráramos en las políticas públicas, eso siempre es positivo para todos. Nos exige aún más, una sociedad informada y empoderada, sólo hará que el crecimiento sea más fuerte y próspero, insisto, tengo esperanza.
El aporte de todos es indispensable e increíblemente valioso, por ejemplo, nuestra convivencia en la comuna nos hace respetarnos entre todos, donde nos encontramos siempre en nuestro hospital, en el liceo, en las calles, en el almacén y en el cotidiano, sin importar credos ni diferencias, una comunidad compuesta por nuestros yaganes, civiles, uniformados, trabajadores del mar y la construcción, todos y cada uno hace su aporte.
Así quiero a Chile, así quiero a Puerto Williams, porque con el esfuerzo y el amor, Cabo de Hornos crece.

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