Cayó
el telón de una elección compleja, que no se realizó cumpliendo con las
garantías que todo proceso electoral debe tener. Las severas
restricciones impuestas extensamente por las autoridades de gobierno en
ambiente pandemia, que incluyó varios millones de ciudadanos en
cuarentena, no son el óptimo que un proceso democrático aspira tener
para un voto libre, informado y sin limitaciones de ningún tipo. Lo
dije antes del conteo de votos y lo reitero hoy. Y eso es
responsabilidad del Gobierno políticamente inepto que tenemos y culpa de
una oposición odiosa que solo aspira a que no se pueda gobernar
adecuadamente.
Conocidos
los primeros resultados vino el presentimiento de la debacle. “Se ve
feo” y “Huele mal en la Constituyente” escribí a las 19.07 horas con los
primeros cómputos. Antes, a las 15.51 horas, escribí “muy compleja” y a
las 16.15 horas “es un problema si la abstención se da en nuestro
sector porque podría ser pateadura”.
Empezamos
a conocer los resultados y se confirmaba que los temores eran una cruda
realidad. Al nivel regional, con la excepción del “desastre” de los
alcaldes, se lograba retener Punta Arenas (no menor que repita nuestro
sector con un trofeo electoral que ERA de la izquierda). También se
lograba asegurar un constituyente del sector y en concejales se lograba
mantener cierta estabilidad. A Boric no le fue nada de bien, al
contrario, se fue de paliza para sus expectativas.
Evidentemente
nuestro sector ha tenido un desastre electoral, y debemos, desde ese
fondo que estamos tocando en los últimos dos años, saber encontrar los
caminos que nos permitan recuperar nuestra Patria que hoy va a ser
desmantelada por una jauría de demolición inconsciente del enorme daño
que puede provocar.
Ya
comenzaron a “avisar” sacándose las caretas que usaron durante sus
campañas, señalando lo que se va a demoler. Destruir la
institucionalidad, que es la que permitió avanzar desde la miseria en
que vivimos durante la Unidad Popular de Allende, es lo que el “hambre”
de cambios quiere producir.
Para
aquello, creen que sin hacer esfuerzo alguno maná les entregará los
recursos para cumplir sin problemas con los derechos que sus desvaríos
políticos y económicos creen deben hacer. A gastarse todos los ahorros y
reservas que tanto ha costado generar, a endeudarse sin juicio alguno
porque total paga Moya, y cuando ya aquello no alcance, entonces a usar
la “maquinita” de producir billetes sin respaldo. Total la inflación
desbocada, según ellos, no afecta a nadie o será culpa del
“imperialismo”.
Y
se van a farrear hasta el último mísero peso que las arcas fiscales
tengan (incluidos nuestros fondos de pensiones) porque a esta generación
los criaron en el Olimpo, ocultándoles la historia verdadera y
diciéndoles que todos son derechos. Porque viven de sus utopías en sus
cómodas “casitas” progres y desde esos púlpitos predican la buena nueva
de que ellos resolverán el problema que NUNCA han logrado (con sus
mismas tácticas) resolver en Cuba, Venezuela, Corea, Nicaragua,
Argentina, y que ahora buscan instaurar en Chile y Colombia.
Y
el pueblo, como ocurrió en 1971 y hasta mediados de 1972, estará
“contento”. Irán a las fábricas que serán “del pueblo” y harán el menor
esfuerzo de producción posible, porque trabajar mucho es explotación del
hombre por el hombre (salvo que el jefe sea el político profesional
seguidor de Lenin y de Stalin).
Cuando
ya no quede nada, surgirá la reacción de la flojera de siempre. La de
la derecha de los sesenta y la derecha de los veinte de ahora. Por eso
nos dicen “reaccionarios”.
El
punto es que el escenario de los setenta era absolutamente diferente al
de los veinte actuales. La salida DEBE ser democrática.
¿Cuánta farra soportará Chile?
¿Cuánta consciencia republicana tendremos tú, yo y nosotros, para organizarnos y defender nuestros ideales?
Es
de esperar que la farra no sea muy larga. Eso dependerá de los
republicanos que, desde el fondo del desastre, estamos surgiendo como la
alternativa política de una derecha moderna, que no practica los vicios
de la vieja política que nos llevó a este desastre. Los republicanos,
almas en LIBERTAD, venimos a ponernos al servicio del pueblo verdadero,
el de esfuerzo, de coraje y sacrificio, para volver a poner una vez más
las cosas en su lugar y poner a Chile de nuevo en marcha.
Chile nos necesita. Chile merece libertad. Los chilenos merecen más.