La notificación al alcalde Claudio Radonich y al Secretario General de la Corporación Municipal de Punta Arenas, para formalizar la investigación por apropiación indebida de imposiciones previsionales, ha conmocionado a la opinión pública, porque rompe con sus promesas de campaña que eran terminar con las supuestas irregularidades que ocurrían al interior de la corporación municipal, el término de los juicios, el pago de las deudas pendientes y hacer efectivas las responsabilidades de sus directivos. Nada de ello se ha cumplido, la Corporación mantiene deudas inconmensurables, jamás conocidas en las administraciones anteriores, se ha anunciado tardíamente un ajuste de 270 trabajadores de la educación, y está formalización demuestra un hecho extremadamente grave, durante los años 2019 y 2020 se han ocupado los recursos provenientes de la subvención educacional con la cual se debían financiar las imposiciones previsionales al pago de las mismas remuneraciones de los trabajadores.
En definitiva, estos recursos fueron indebidamente retenidos, un delito sancionado con las penas del delito de estafa o en su caso con las penas del artículo 233 del Código Penal. Está administración no ha podido explicar cuáles son los problemas estructurales del sistema educativo en la comuna de Punta Arenas, se agota además, un modelo comunicacional con el cual se pretendía hacer creer a la comunidad que aquí se había normalizado todo, que no existían deudas previsionales, que se habían pagado los créditos sociales de los trabajadores ante la Caja de Compensación La Araucana, que se habían absorbido en su totalidad las deudas pendientes de la administración saliente, todo lo cual se ha demostrado falso. La querella al final la interpusieron los trabajadores y las AFP, no la principal afectada por los desatinos del año 2015 y 2016, durante la Administración de Cristina Susi y Emilio Boccazzi, tampoco atinó el Concejo Municipal, que sólo ha estado presto a proporcionar recursos sin ninguna forma de control.
Las continuas querellas del alcalde han tenido el efecto Trump, acusaciones graves sin pruebas, efectos puramente comunicacionales, no ha existido un análisis sereno de los antecedentes y de los graves errores cometidos en la administración anterior. Es efectivo que existía un pasivo de la corporación que se correspondió con una administración desafortunada del alcalde Emilio Boccazzi, en la cual éste no privilegio la educación municipal como una de sus políticas esenciales para la ciudad, por el contrario, lo dijo en público y en privado, la educación municipal era “un cacho que le impedía hacer ciudad” y en su concepción esto era construir bancas en las cuales nadie se sienta, Juntas Vecinales, algunas luminarias y juegos en las plazas y parques a las cuales concurren alumnos que no tienen una educación de calidad. En definitiva, no fue la educación una de las prioridades de su gestión, y este apostó al traspaso de la educación a los nuevos Servicios Locales, el término del lucro y la Nueva Educación Pública, reforma que resolvería los problemas de la educación comunal, todo lo cual se ha demostrado falso. O sea, sus cálculos fueron erróneos y su apuesta política fallida. El sistema en su conjunto, sigue siendo una marca desprestigiada que ya no vende, a pesar de lo cual persiste en ser candidato a Gobernador Regional con las mismas ideas fracasadas.
Ni unos ni otros han encarado el problema de la educación municipal con la debida entereza, con el coraje moral que importa hacer un análisis serio y profundo de la realidad, de su personal, de sus demandas, de los recursos que se requieren, ajustando la oferta a la demanda educativa, este episodio es una lápida, porque la Administración no es capaz de cumplir con lo mínimo, que es el pago íntegro de las remuneraciones y de las imposiciones previsionales.
No se trata de culpas individuales y de un tema puramente administrativo, por el contrario, una institución que no logra siquiera lo mínimo, no puede ser garante de una educación de calidad, no genera las confianzas indispensables de los trabajadores ni de la comunidad, es una ilusión que se cae a pedazos, porque se genera una profunda incertidumbre en los padres y apoderados que como nunca privilegiaran la educación particular subvencionada qué le garantice no enfrentar paros, ni la suspensión de sus actividades y tener una prestación regular y continúa del servicio. En definitiva, llegó la formalización y mando a parar.