En Chile, la educación media contempla una etapa de formación diferenciada, la que, sobre una base previa adquirida de capacidades y competencias de carácter general, apunta a satisfacer intereses, aptitudes y disposiciones vocacionales de los estudiantes.
Concretamente, se imparten dos modalidades de educación media: científico-humanista y técnico profesional. Durante la última década, la educación media técnico profesional ha concentrado alrededor del 40% de la matrícula de tercero y cuarto medio, por lo que resulta fundamental que los indicadores de la calidad de la educación recojan las particularidades de esta modalidad de enseñanza.
Una correcta evaluación de los establecimientos que imparten educación técnico profesional debe referirse al cumplimiento de los objetivos instaurados para este tipo de educación, entre los cuales figura la realización y aprobación de una práctica profesional acorde con el perfil de egreso definido para la especialidad cursada. En términos concretos, esta práctica profesional permite:
• Construir un puente entre el mundo escolar y el mundo laboral, pues facilita que los estudiantes tengan acercamiento concreto con el mundo empresarial y con el sistema productivo.
• Fortalecer el “aprender haciendo”, ya que posibilita que los estudiantes apliquen los conocimientos y habilidades que adquirieron en sus años de estudios. Además, mientras realizan sus prácticas, los estudiantes aprenden nuevas técnicas y destrezas que solo pueden conocerse en el contexto laboral.
• Que los estudiantes y los establecimientos se mantengan actualizados en los avances del sector productivo, ya que proporciona una oportunidad para que los alumnos conozcan y accedan a procesos y procedimientos actualizados que están alineados con los avances y constantes cambios tecnológicos que se producen. Estas actualizaciones facilitan además que los establecimientos adapten sus métodos de enseñanza, de manera de adecuarse a las necesidades del mundo empresarial.
De esta forma, es fundamental que los establecimientos técnicos profesionales promuevan que los estudiantes realicen su práctica profesional, la cual permite obtener un título técnico profesional de mando medio. Son los establecimientos quienes deben guiar y acompañar el proceso de práctica de los alumnos, motivándolos a completarla y a adquirir los conocimientos establecidos en los Objetivos Fundamentales Terminales definidos por ley para cada especialidad.