La inmoralidad tiene su hora

La
palabra “moral” no esta muy de moda. De hecho ,tampoco es motivo ni
contenido de encuestas que pudieren acaso demostrar, que una inmensa
mayoría ni siquiera sabe de que se trata. Pero no importa, la moral no
es tema de definiciones ni de conceptos, ya que emana de la propia
naturaleza humana, que tiende al bien y evita el mal, y sobre ese
principio genera un conjunto de preceptos concordantes en la conciencia
individual. Sobre la base de la moral se construyen las sociedades
humanas, por lo cual resulta obvio que la moral es un orden de validez
universal Luego, existe “la moral”, no tantas “morales” como individuos.
Cuando a la moral se agregan elementos coactivos, surge el Derecho.


De allí que a la o las personas que infringen el orden moral, se les
califica de “inmorales”, porque hacen lo malo a sabiendas de que lo es. Y
es importante que las normas de Derecho estén acorde al orden moral
subyacente.


La situación que atraviesa Chile es dramática. A la suma de desastres y
catástrofes, se ha sumado la anomia o falta de normativa que
efectivamente rija al país. Es decir, existe, pero no rige, no se
aplica. Hemos referido antes al proceso de deconstrucción del orden
jurídico en su conjunto que sufre nuestro país a partir de sus
instituciones mas básicas. La gente solo observa lo externo y las
consecuencias, pero siempre hay causas. Es así que lentamente y por mas
de una década ya, el país comenzó a abandonar una senda hacia el
desarrollo que le caracterizaba, adoptando una serie continua de
decisiones y omisiones equivocadas, que antes de ser errores económicos,
como gastar mas de lo que se producía, son errores políticos, jurídicos
y, en el fondo, morales.


La clase política comenzó a olvidar que cada hecho tiene una
consecuencia, ellas a menudo se ven años hacia adelante y no de
inmediato. En eso consiste precisamente la responsabilidad de “los
políticos” quienes, una vez mas y durante años, evidencian que ni
siquiera la conciben. Es así que Sebastián Piñera quien juro guardar y
hacer guardar la constitución y las leyes, a la primera oportunidad
entrego a los de constructores y destructores, las claves para desarmar
esa constitución. Hizo y sigue haciendo oídos sordos de los clamores por
el orden publico y la seguridad ciudadanas. En Octubre el país entro
visiblemente en un caos propio de un gobierno derrocado que solo vegeta,
y como la constitución ya no había que cuidarla ni guardarla, todos
empezaron a festinarla, entre ellos el Congreso, llegando a pla
ntearse
impúdicamente un “cogobierno parlamentarista”, con iniciativas de ley
que excedían las materias propias de los congresistas y que por tanto
rompen el principio de legalidad del articulo sexto de la norma
constitucional. Y nadie dijo nada. Se desató el crimen organizado, la
Araucanía esta al borde de declararse Estado aparte, Chile cortado en
dos, a la Cancillería “se le pasó” reclamar internacionalmente la
plataforma continental del mar austral y antártico quedando expuestos a
la voracidad Argentina conocida. La economía en caída libre por la
pandemia pero también por el “arrastre” desde Octubre y también de mas
de seis años casi sin crecimiento. Y desde hace años, permanentes
escándalos grandes, medianos y pequeños de corrupción, la partitocracia y
el descaro de una clase política que desafía al pueblo como un todo y
se enoja porque se le cuestiona.


Con un gobierno que no gobierna, que no soluciona ni siquiera
enfrenta nada. Un parlamento que hace lo que quiere mucho mas allá de
sus atribuciones, y
un
caos generalizado en casi todas las áreas, se aprueba con los votos de
diputados “de derecha” un proyecto inconstitucional que pretende dañar
gravemente el sistema previsional al que todos critican pero nadie ha
hecho uno alternativo y mejor, todos sabemos con el fin de quitar para
el Estado o sea para la clase política, más de 200 mil millones de
dólares. Con la excusa de las necesidades de la gente que, atrapada
entre el miedo y el hambre se conforman con lo que hoy les llegue,
demostrando que a esa clase política le da igual apagar el fuego con
bencina. ¿Inconstitucionalida
d generalizada? Por cierto, pero antes que eso, inmoralidad generalizada que se adueño de nuestro país.

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