La naturaleza sigue su curso

Desde hace 4.500
millones de años, nuestro planeta Tierra gira y se traslada en torno de
un insondable universo, haciendo surgir profundas incógnitas y una
multiplicidad de explicaciones, en torno a su origen y a su futuro. Lo
cierto es que ho
y,
aquí y ahora, nuestra especie está anclada a una esfera de 1.083
millardos de kilómetros cúbicos y que, silenciosamente, gira sobre su
propio eje a una velocidad de 1.670 km por hora en la zona ecuatorial.
Hasta ahora y desde el inicio de la aventura prodigiosa de la vida,
incluyendo a la especie de la cual somos parte, esta Tierra es la única
opción disponible para experimentar la realidad de una vida efímera y
que, tanto individual como colectivamente, se ha visto moldeada por
nuestras propias virtudes y defectos. Compartimos esta aventura con
otros 8 millones de especies de plantas y animales, en una historia
evolutiva que ha permitido entretejer un mundo de relaciones en el cual
nadie es imprescindible y en donde la existencia de cada uno determina
la existencia de muchos otros. Así, vivimos en un sistema global en
donde, sin demandas, las plantas marinas producen más de la mitad del
oxígeno de nuestra atmósfera, y un árbol es capaz de limpiar nuestro
aire absorbiendo 22 kilos de dióxido de carbono y liberando oxígeno a
cambio. Eventos recientes, como los incendios forestales sin precedente
s
en Brasil, California y Australia, la invasión de langostas en el
Cuerno de África y ahora la pandemia de COVID-19, demuestran la relación
inextricable entre los humanos y las redes de la vida en las que
vivimos y pretendemos desarrollarnos.

Recientemente,
el mundo debería haber conmemorado y celebrado con esperanza y
demostraciones de una preocupación global y transversal, uno de los
homenajes más consolidados en relación con nuestro pequeño planeta, el
Día Mundial del Medio Ambiente. Desde 1974, el 5 de junio se ha
convertido en una plataforma global de alcance público que pretende
reunir a gobiernos, empresas, celebridades y ciudadanos entorno a un
asunto ambiental apremiante. El tema de este año está relacionado con la
Biodiversidad considerando que un millón de especies de plantas y
animales están en riesgo de extinción, en gran parte debido a las
actividades humanas. Por tanto, se requieren acciones para combatir la
acelerada pérdida de especies y la degradación del mundo natural,
obligándonos a repensar cómo han evolucionado nuestros sistemas
económicos y el impacto que tienen sobre el medio ambiente. Hablamos de
lo que ocurre hoy, aquí y ahora, en nuestro planeta.

En2019,
las autoridades masónicas de Chile, Bolivia, Perú y Argentina hicieron
un llamado a los hombres y mujeres del Continente, para que asuman en su
conducta cotidiana, un compromiso consciente con el medioambiente,
asimilando a nuestro entorno como una extensión de nuestra propia
existencia y siguiendo en consecuencia, las conductas y, acciones
necesarias para protegerlo y mejorarlo. Este llamado sigue pendiente,
mientras la naturaleza sigue su curso. Sutil, ininterrumpidamente,
permanece y perdura. Sus gritos no existen, emanan desde nuestras
propias convicciones y actuaciones, ante el peligro de encontrarnos
mañana con una primavera silenciosa.

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