La
nieve nos regala postales inesperadas que asombran a los habitantes de
Punta Arenas cuando la ciudad se cubre de blanco. En la actualidad estos
eventos de nieve son cada vez más distantes e incluso es frecuente
escuchar “antes nevaba más”, “en mis tiempos sacábamos la nieve con
palas para salir de la casa”, “esto ni se compara con los inviernos de
antes”.
Y ante esto surge la pregunta, ¿a qué se deben estos cambios? Si
bien podemos apreciar estas diferencias a simple vista o recurriendo a
nuestros recuerdos, una explicación concreta la podemos encontrar a
través de los registros climáticos existentes para nuestra zona. En
primer lugar, es importante definir qué es la nieve y conocer acerca de
su formación. En las nubes cuando la temperatura es lo suficientemente
baja se forman pequeños cristales de hielo, los que al colisionar se
unen, formando así los copos de nieve. Si se unen muchos cristales, los
copos se volverán pesados y precipitarán al suelo en forma de nieve, es
decir la nieve es precipitación en estado sólido. El tamaño, forma y
concentración de la nieve depende de la temperatura de donde se forman
los copos y por donde pasen al caer. Como se puede observar, las
condiciones meteorológicas son relevantes en el proceso de formación de
nieve.
Cuando se analizan estas variables a largo plazo lo que se está
estudiando es el clima del lugar, y justamente las condiciones
climáticas son las que están variando a escala planetaria durante las
últimas décadas y no hay excepción para Magallanes. Chile es una
importante zona para estudios de nieves y glaciares a nivel mundial,
dado que posee un área extensa de este recurso, el cual se centra
principalmente en la zona austral del país.
La Región de Magallanes y de
la Antártica Chilena posee una ubicación favorable para abordar
estudios sobre el recurso nival. Este tipo de investigaciones permiten
comprender el comportamiento climático de la zona austral, por lo que es
primordial evaluar el escenario actual y estimar escenarios futuros con
respecto al cambio climático. El Grupo Intergubernamental de Expertos
sobre Cambio Climático (IPCC) señala que el calentamiento en el sistema
climático es inequívoco.
Estudios realizados en Chile evidencian un
aumento de las temperaturas para la zona austral del país, aunque este
incremento no es tan significativo como en el resto del territorio
nacional. Para el caso de las precipitaciones las tendencias futuras
sugieren un aumento de la precipitación líquida, contrario a la
disminución que se observaría en las zonas centro y sur del país. En
base a los registros climáticos para Punta Arenas se tiene evidencia de
que la precipitación líquida ha tenido un incremento durante los meses
de invierno, además existe una tendencia al alza de las temperaturas
mínimas y junto con ello los vientos se han intensificado en los últimos
años. Efectivamente el aumento sostenido de las temperaturas genera una
tendencia decreciente significativa de la extensión de nieve, así como
también de su frecuencia y espesor.
La precipitación de nieve ha
disminuido de manera sostenida durante los últimos 20 años en Punta
Arenas, mientras que la precipitación líquida o lluvia ha aumentado. No
me he olvidado de la pregunta inicial, es que la nieve no es un fenómeno
meteorológico aislado y es necesario comprender la interacción de las
distintas variables ambientales para pronosticar el comportamiento del
sistema atmosférico.
El clima en la región está cambiando y no podemos
ser indiferentes a ello. Es necesario apoyar estudios a nivel local que
tengan un impacto a nivel global. Fortalecer el monitoreo meteorológico,
generar modelos de proyección del clima y modelos que estimen la
cubierta de nieve para la región es primordial para comprender las
variaciones climáticas a mediano y largo plazo.