La pandemia de siempre: el Covid político

Equivocados,
-simplistas mediocres-, los que dicen que reniego u odio la política.
Las decisiones más cotidianas pasan por un factor político, por una toma
de decisiones. ¿Más o menos azúcar para su té o café?, implica poner en
práctica el difícil proceso de elegir y eso, en definitivo, es una
práctica política, es decidir, es poner en lo mínimo el “arte de
gobernar”. Más complicado se torna si lo llevamos al plano moral
religioso o social. Decidir por uno u otro camino, es pararse “ante un
abismo de posibilidades”, como decía Sartre y “jugarse el ser entero”.
Lo que vengo renegando hace tiempo, pero tiempo atrás (equivocada la
mediocridad movida por su populismo barato y asqueroso intento de
minimizar una opción), es el cómo se hace política, es decir “la
praxis”. A estas alturas -y corroborando tristemente lo que venimos
sufriendo por décadas-, asistimos al desfile de vanidades, a los
salvadores, a los que tienen las soluciones para todo y cual pasarela
otoño-invierno, lucen sus mejores prendas… Los mismos bichos contagiosos
del pasado, resultan ahora los salvadores de la Patria, los mismos que
nos hundieron (a espaldas nuestras) en la miseria que hoy vivimos,
vienen a dar el recetario, los boticarios de antaño, los mismos que
privatizaron el país, los que vendieron -sonrientes cual hienas- nuestro
patrimonio, nuestras riquezas y hasta nuestra dignidad, dicen tener la
vacuna… Nada más tóxico e invasivo para el cuerpo social de una patria
que estos gérmenes de la privatización, estos agentes patógenos de las
AFP’s, Isapres, este virus que favoreció a la banca en el pasado, a las
industrias, a los que precarizaron el trabajo y sus leyes, nada más
contagioso que los que con dineros del Estado (de todos nosotros),
construyeron carreteras, caminos y luego los privatizaron y ni hablar de
nuestros bosques, aguas (privatizaron el agua los infelices bichos),
nuestros minerales, nuestra pesca, en fin, todo lo que usted pueda
imaginar y le venga a la memoria, tengan la solución. Después de haber
infectado todo, el cuerpo de Chile se les vino encima y como
autodefensas brotadas en nuestro organismo por la rabia, por el despojo,
por la segregación, por la injusticia, les explotó en su cara la
pandemia de la desigualdad y ya no hay vuelta atrás, no la hay por más
cuarentenas o impedimentos para reunirse… Estos bichos siguen con su
dialéctica binaria de izquierdas-derechas no entendiendo que eso es ya
cosa del pasado, de otras pestes y que por más que intenten dividirnos
con esa lógica antigua, nos defendemos casi sin banderas con la
esperanza cierta de que es posible otro Chile, otro modelo, otra
sociedad… Si pedimos ayuda, no es que “estemos hablando güevadas”,
porque el bicho que así lo entiende es porque sigue atacando nuestras
defensas en favor de los poderosos y esa actitud rastrera, asquerosa no
entiende de antibióticos y volveremos, volveremos, volveremos… ”No lo
vimos venir” ya no es un remedio y sus justificaciones nos tienen más
que hartos… Lo reitero, como tantos años atrás, ustedes y su actuar
nefasto son la verdadera pandemia, el real Covid… ¿Vacuna?, vayamos a
las urnas, seamos más inteligentes y mandemos una patada en donde usted y
yo estamos pensando para estos bichos asquerosos que en el pasado nos
infectaron y hoy quieren aparecer como el remedio. Sigamos cuidándonos.
Para todos, como siempre un abrazo.

P.D.: menos para esta verdadera pandemia de falsos e inconsecuentes. ¡Malos bichos por donde se les analice!…

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