La política

La
semana pasada se puso límite a la reelección en cargos de
representación popular, después de un acalorado debate en el congreso
que dio lugar a defensas de posiciones que parecían casi indefendibles,
finalmente personas que llevaban mucho tiempo en el Congreso dejarán sus
escaños. Algunos parlamentarios estaban instalados desde el inicio de
la década de los 90. En este nuevo escenario, 6 Senadores y 37
Diputados,  ya no podrán repostular a sus cargos.

Sin
duda que el recambio es bueno y necesario para la democracia que
siempre necesita ser aireada y cuidada, permitiendo que nuevas personas
lleguen al congreso y que ojalá honren esa noble vocación de servicio
que es la política, tan vilipendiada y mancillada, pero tan necesaria
para la organización, representación  y progreso de nuestras
comunidades.

Se
debe velar permanentemente por el cumplimiento de las reglas del juego
político basadas en criterios de transparencia, gobernabilidad,
representatividad y competitividad, debido a que constituyen las bases
de una democracia sana y madura, siendo el recambio una de las virtudes
más grandes.

Nos
hemos acostumbrado a escuchar en los medios de comunicación y en las
redes sociales, un incesante desprestigio hacia la política, a veces con
razón dada la performance, de algunos personajes que no hacen mucho por
prestigiar la actividad. Otras veces de forma exagerada e irresponsable
se juzga injustamente a la política  como una actividad innecesaria y
prescindible.

Los
países que desprecian la política, corren el riesgo de caer en
populismos, baratos e irresponsables, que ofrecen soluciones rápidas y
fáciles para problemas complejos y difíciles de las sociedades, ejemplos
en el mundo ya tenemos, con gobernantes que sorprenden por sus
decisiones, actitudes y declaraciones muy lejanas al bien común.

Lo
cierto es que la política necesita ser respetada  y valorada, como una
auténtica vocación de servicio a los demás y como único camino para
buscar incesantemente mejorar la calidad de vida,  contribuir al bien
común y lograr una cierta justicia social distributiva para propender a
una mejor sociedad y a un país más justo.

En
el rol de prestigiar la política juegan un papel fundamental los
partidos políticos, como piezas fundamentales para fortalecer la
democracia, paro lo cual deben también mejorar sus formas y
procedimientos para escoger a sus representantes,  evitando que las
camarillas internas se aferren al poder generando una suerte de
clientelismo, a través de dádivas y recompensas a sus seguidores.

Airear
la política impidiendo la reelección inmediata es solo un paso, en el
camino de mejorar y dignificarla política, quedando  muchos aspectos
todavía por atender,  como el poco incentivo a la participación política
que nuestro sistema electoral impone generando exclusión, que
desincentiva la competencia y produce desigualdades territoriales
importantes desde el punto de vista de la representación.

Mejorarla
política es también una tarea de todos los ciudadanos, que deben partir
por la responsabilidad y el compromiso de ejercitar los deberes
cívicos, disminuyendo las abstenciones crecientes que han revelado los
últimos procesos eleccionarios.

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