La raza

Para
nadie es un misterio que los índices de personas contagiadas y
fallecimiento, por coronavirus, seguirán al alza, más aún si
consideramos que aún falta comenzar el invierno y todo lo que ello
conlleva. Entre las noticias buenas, qué duda cabe, es altamente
probable que los contagios por virus de la Influenza como Sincicial
disminuyan. ¿La razón? El impacto de las medidas, en materia de
prevención y contagio porcovid-19, incluyendo el distanciamiento social.

En
este sentido hemos, lamentablemente, constatado que por más medidas que
la autoridad implemente, incluso de forma punitiva, hay ciertos
sectores de la ciudadanía que parecieran no tomarse en serio esta
situación de pandemia. Una que, dicho sea, no sólo afecta a nuestro país
sino al mundo casi en su totalidad. Por eso se habla de pandemia.

¿Por
qué nos cuesta tanto, como sociedad, acatar y seguir instrucciones?
¿Será que el problema pasa por cuestiones de comprensión, rebeldía,
choreza, prepotencia? ¿Será que el estallido de violencia, ocurrido el
18 de octubre de 2019, marcó un antes y un después para nuestro país?
¿Nos estamos tomando en serio esta situación coyuntural que,
básicamente, representa una crisis sanitaria?

Son
preguntas que surgen a partir de la observación de las conductas de
algunas personas. Porque inherente a la cuarentena o toque de queda lo
que vemos es una irresponsabilidad total: desde personas que salen
aprovechando el fin de semana largo, otras que organizan fiestas
clandestinas, otros que realizan prácticas deportivas, en fin. Personas
que, haciendo uso del legítimo ejercicio de su libertad, continúan sin
entender el contexto social y de salud en el cual estamos insertos.

Porque
al final del día es muy simple descalificar o cuestionar las medidas,
sin proponer nada. También es muy fácil alegar por “desesperación”
debido al cuarentena pero también, y está demostrado, es factible salir
adelante realizando una planificación y actividades que contribuyan a
canalizar las energías en otro tipo de materias y menesteres. Pero
pareciera ser que lo realmente difícil es obedecer, seguir
instrucciones y hacer caso. Lo anterior, en ningún caso, se trata de
coartar la individualidad de cada persona, pero sí de poner ciertos
énfasis en algo tan simple como, por ejemplo, (si puedes) quedarse en
casa, respetar el distanciamiento social, lavarse las manos con agua y
con jabón, tomar los resguardos al momento de toser o estornudar, en
fin. Como vemos no se necesita ser candidato a un Premio Nobel para
entender la gravedad de la situación y seguir estas simples
instrucciones. Pero claro: es más fácil alegar por todo, que otros lo
hagan por mí, que otros me den a hacernos cargos de nuestras vidas,
siendo auto responsables y velando por el bienestar de otros. Pareciera
ser mucho trabajo, pero créame que no es tanto como parece: es sólo
cuestión de voluntad y sentido común.

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