Las personas a veces perdemos la capacidad de asombro la capitulación del gobierno de Sebastián Piñera con el terrorista convicto Celestino Córdova era de esperarse. Cada vez que este gobierno se enfrenta a la disyuntiva de ceder o no a las exigencias de la izquierda insurgente, pues cede, esa ya es una constante que permite a cualquier ser de inteligencia normal darse cuenta que este es un gobierno de izquierda, que engaño a la derecha y se hizo elegir con embustes y al solo fin de mantenerla neutralizada mientras las huestes de la revolución insurgente se van apoderando del Estado y del poder. La meta de esa insurgencia durante el periodo de Piñera al menos, es llegar a la conformación de la Asamblea Constituyente, llámese aun por ahora “Convención”, un poder del Estado paralelo al Congreso y que se erigirá en supremo dictador de los destinos de un país que agoniza torpedeado en sus cimientos, morales, políticos y económicos. Ha sido todo tan burdo, que muchos aun no terminan de convencerse. Cuando Punta Arenas acaba de volver a cuarentena total después de meses, demostrando que la pandemia sigue plenamente vigente como fuente de contagios masivos, la “oposición” formal, más buena parte de los personeros del gobierno, se soban las manos con la realización del plebiscito del 25 de octubre, a como de lugar ,cueste lo que cueste en todo sentido. El Servel se ha transformado ahora en una mezcla de organismo electoral con sanitario, prevención de riesgos y lo que sea necesario, porque el compromiso es llevar a gente a votar ese día, total se invoca lo que pretenden es un “deber” del país para con la insurgencia revolucionaria, porque así se construye todo este ardid, después de vulnerarse multiplicidad de deberes legales se le exige al país lo que a ellos les conviene, “olvidándose” que los acuerdos son para el país y no el pais para los “acuerdos”. El país esta desangrado y arruinado. Por si usted no lo recuerda, sin atribuciones constitucionales, no hay una sola disposición constitucional permanente que habilite al jefe de estado a negociar con insurgentes violentistas, pues este lo hizo dándole la espalda al pueblo que clamaba protección y a las exigencias de las FF.AA. para restablecer el orden dentro del país. Y una vez mas la clase política de izquierda, centro y derecha, acordó entre si que a cambio de parar la violencia desatada se iba a ir a un proceso constituyente exigido por los insurgentes y terroristas en las calles, pero que curiosamente, se negocio en el Congreso, ¿acaso había conexiones entre el parlamento y la insurgencia callejera? Cualquier jurista de cualquier país del mundo, exceptuando Venezuela y otros pocos, aseveraría que lo ocurrido es absolutamente ilegitimo e inmoral porque por la fuerza y el miedo ningún acuerdo es valido. Pero en Chile todo vale y ya es una constante, por lo mismo nunca tuve dudas que el gobierno que negocia con terroristas cedería a la presión de todos los desprestigiados organismos que hay detrás y cedería ante “el machi”, un asesino terrorista. Y no importa el cambio de gabinete ni esas señales de confusión, este gobierno tiene una sola línea y la ha seguido rigurosamente y los intereses del Chile verdadero no están en esa línea. Este gobierno y Chilevamos están rendidos a la izquierda globalista y Chile ha perdido su soberanía. Han cedido a todas sus exigencias, absolutamente, y lo seguirán haciendo, el plan magistral funcionó. Piñera se apodero de la “derecha” y la neutralizó, infiltró, desvió. Ahora vendrá todo lo demás, migración abierta, fin de autonomía del banco central, estatización de las AFP, destruccción de carabineros, neutralización (por ahora) de las FF.AA. El 25 de octubre en un plebiscito ilegitimo y fraudulento le pondrán lapida a la actual Constitución, ya lo dijo el ministro Pérez. Ahora Ustedes entenderán, cuando sea tarde, que a la izquierda no le interesa el gobierno sino el poder total, Chile ya es socialista gracias a la pandemia y conculcación de derechos, ahora se convertirá en totalitario e irremediablemente pobre.