La renuncia

La renuncia de la seremi de Salud, Mariela Rojas, remeció al Gobierno Regional, el rebrote y la nueva cuarentena dejo al descubierto la demagogia e irresponsabilidad que importa querer atrincherar al virus y exterminarlo a fuerza de promesas, propaganda y discursos altisonantes acerca de una nueva normalidad que no llega y que muy probablemente no llegará en el corto plazo, mal puede pretenderse que en la Región de Magallanes, continuemos hibernando, lo cierto es que el invierno termina, no tendremos temporada de turismo que permita sacar cuentas alegres, no habrá retorno a clases presenciales  y la brecha en perjuicio de los alumnos con menos oportunidades se acrecentará inevitablemente, no sólo por la falta de equipamiento, sino porque en el contexto de esta pandemia se evidencian más que nunca las diferencias de capital social. Hizo bien la Seremi de Salud, al representar una falta de respeto que le resultó intolerable,  es comprensible que por las dificultades del trabajo realizado tenga una especial sensibilidad al reaccionar, si por órdenes superiores se le representa un trabajo poco prolijo y coordinado.  Nuestra comunidad, no siente que la falta de prolijidad esté en los funcionarios de la salud, sino que en un Gobierno que persiste en sacar cuentas alegres, improvisa cambios de gabinete y medidas sanitarias que no logra concretar con eficacia.  Al final el problema no es sanitario, es económico, quizá es el momento de tomar el trago amargo de una buena vez, acerca de nuestro futuro inmediato, hablar con claridad y aclarar que no  habrá actividad económica normal, que es preciso poner la mano a la billetera para apoyar a la industria local, al comercio y a los trabajadores por cuenta propia. La política del goteo fracaso, no funcionará en Puerto Natales, con los pequeños emprendedores que pidieron créditos para habilitar una cabaña o una pieza adicional para acoger turistas, las cuentas ya están llegando, las tarjetas vencen y los que pueden cumplirán, que son los menos, la recesión está a la vuelta de la esquina.  De esto no se puede responsabilizar a una población a la cual no se la ha querido alarmar enseñándole claramente los peligros de la pandemia, porque las señales han sido equívocas, no se puede estimular la apertura del Mall, Supermercados, hasta el Cementerio y simultáneamente retrasar el plebiscito generando temor al contagio. La falta de claridad y de instrucciones precisas no impacta sólo a los servicios de salud, también se hace evidente la absoluta incapacidad del Ministerio de Educación, que no ha logrado generar políticas públicas claras, protocolos de seguridad con la debida antelación, sistemas de promoción acorde con un año escolar que está por concluir sin que los padres y alumnos tengan claros cuál será el sistema de evaluación y  promoción, si es que alguno es posible y necesario. La política del goteo, de guardar recursos por si la pandemia se prolonga, ya no da más, la gripecita no se aplacará con otro millón de cajas, inclusive el retiro del diez por ciento se ha hecho sal y agua en un país con los niveles de endeudamiento que tiene Chile. Es por eso que una iniciativa como la de recurrir a otro diez por ciento, que esta vez sería más exiguo, no aparece descabellada para quienes tienen que optar entre una jubilación mísera o una misérrima. Son tantos los aspectos pendientes y las tareas por realizar, que a la comunidad le quedó absolutamente claro con esta visita ministerial que si el problema es la falta de prolijidad y eficacia, hay otras renuncias, en otras carteras ministeriales, que a nivel regional por falta de decoro están pendientes, por que si se les analiza por su capacidad de gestión están por debajo del estándar del servicio de salud.

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