Esta semana hemos sido noticia a nivel nacional. Grandes portadas, constantes apariciones en portales de noticias y variadas opiniones de expertos y del mundo político sobre nuestra región.
Pero lamentablemente no fue destacando las cualidades de nuestra zona sino buscando explicaciones del porqué las cifras en materia de Covid–19 son tan malas, y para peor, no se ve por ningún lado que podamos mejorarlas.
Pero ¿qué pasó? Es una interrogante difícil de responder porque pasamos de ser una región que estaba a punto de pasar a Fase 4 a transformarnos en el ícono del aumento de contagios. Incluso durante la semana, tuvimos más casos activos que la propia Región Metropolitana donde hay más de 4 millones de habitantes versus los 122.000 que tenemos en Punta Arenas.
Podemos pensar que se trata de la llamada segunda oleada. Según datos entregados por médicos expertos en infectología, entre los años 1918 y 1919, se declaró la llamada “gripe española” que surgió en un campamento de militares estadounidenses que combatían en la Primera Guerra Mundial.
En esa ocasión hubo efectivamente una gran pandemia que cobró muchas vidas y que, en el verano europeo, se pensó que se había logrado controlar. Pero eso no fue así, sino que, al inicio del otoño de 1919, las bajas temperaturas hicieron que esta nuevamente se reactivara y cobrara muchas más vidas que en la primera oleada.
¿Puede ser un ejemplo a pesar de los 100 años de diferencia? Al parecer sí.
Para no remitirnos tanto a la historia, esta semana en Madrid, nuevamente volvieron a cuarentena debido al explosivo aumento de casos; situación similar que se está viviendo en otros países del Viejo Continente, como Italia o Suiza.
Por eso no es de extrañar lo que estamos viviendo en Magallanes en base a los ejemplos que comentábamos porque quizás la confianza que nos generó el haber logrado sobrepasar la primera etapa del coronavirus, y el estar a punto de llegar a la Fase 4, nos hizo confiarnos en que estábamos ganando la batalla.
Pero eso no es así. Tenemos que aumentar las medidas de autocuidado, ser más duros en el ingreso a nuestra región y generar políticas locales de prevención, ajustadas a nuestra realidad regional y con un fuerte énfasis en que lo que se estaba haciendo, simplemente no resultó.
Es una tarea titánica la que debe enfrentar nuestra nueva intendenta, que tendrá sobre sus hombros el poder revertir los malos números que tenemos en la región porque sabemos que todos – autoridades y ciudadanía – debemos llevar adelante una nueva forma de hacer frente al Covid–19.
Quizás la motivación debe ser que otras regiones del norte están saliendo paulatinamente del desconfinamiento. Aunque no sea tan fácil porque nuestra región vecina de Aysén también tuvo un explosivo aumento de casos, cuando también estaba en una fase muy avanzada de entrar prácticamente a la normalidad que teníamos hasta el inicio de 2020.
La obligación de aplicar test PCR al ingreso de Magallanes, endurecer las barreras sanitaria o mantener las cuarentenas, aparejadas de fiscalizaciones muy exhaustivas, puede ser alguna de las medidas que debemos mantener e incluso endurecer para avanzar y ganar la pulseada al coronavirus.
El escuchar a quienes están en la primera línea del combate a la enfermedad como son nuestros médicos, enfermeras y funcionarios de la salud, también es una buena opción porque ellos tienen la sensación más cercana de quienes padecen o padecieron la enfermedad, lo que permite aplicar su experiencia para buscar medidas de prevención efectivas.
Toda ayuda o aporte que nos permita lograr salir de esta grave pandemia, siempre será bienvenida.