La unidad, ante todo

Vivimos tiempos convulsos. Estamos experimentando transformaciones profundas en nuestras vidas, en nuestro país y, desde ya, en nuestra querida Región de Magallanes. Cambios económicos y sociales deben necesariamente ser acompañados por nuevos programas políticos, que sepan adaptarse a los desafíos ya no del mañana, sino que a los que ya comenzamos a transitar. Se estima que los futuros trabajos que tendrán nuestros hijos serán radicalmente distintos a todo lo que hoy podamos imaginar. Esto significa que gran parte de los empleos del mañana son desconocidos hoy para nosotros. ¿No les resulta impresionante? Sin dudas que sí. Tal vez no tengamos tiempo para darnos cuenta, entre la pandemia, los problemas cotidianos, etc., pero estamos viviendo un proceso tan relevante como el Renacimiento, el mundo está girando hacia el Antropoceno, y si bien el hombre pasa a estar en el centro, una vez más, esta vez compartirá el protagonismo con la Robótica, la Inteligencia Artificial y el cuidado del medio ambiente. Sé que hoy esto nos puede resultar algo lejano, como si se tratara de cosas que no suceden en Magallanes, pero no es así. Tarde o temprano –y me animo a decir que más temprano que tarde– nos tendremos que enfrentar a estas transformaciones, y para hacerlo necesitamos trabajar en conjunto, en equipo. Se suele hablar mucho del trabajo en equipo, de unir fuerzas y cosas así. Ciertamente, la vida se trata de eso: con nuestra familia formamos un equipo, lo mismo con nuestros compañeros de trabajo, pero en la política esto parece cada vez más difícil, a izquierda y derecha. ¿Por qué? La respuesta es simple: por ego, o para decirlo en cristiano, por vanidad, avaricia o soberbia. Es cierto que son típicos vicios humanos, pero lo grave de esto no es que nos suceda, pues efectivamente somos humanos, sino que no estemos dispuestos a identificarlo y, fundamentalmente, a intentar cambiarlo.
Construí mi vida sobre la base de un patrón ético heredado de mi padre y mis abuelos. Jamás renunciaré a lo que ellos me han enseñado. Por esa razón, y ya contando con las firmas suficientes para presentar mi candidatura Independiente, quiero mostrar mi predisposición para declinar mis pretensiones de ser candidato a Gobernador Regional, en caso de que así lo requiera el compromiso ciudadano. Necesitamos que la política trabaje en equipo no sólo para salir de esta enorme crisis, sino también para posicionar a nuestra Región en la senda del desarrollo tecnológico, humano y político, porque sin políticos profesionales, pero sobre todo sin políticos patriotas, comprometidos con la concordia y el trabajo conjunto, más allá de toda ideología, jamás saldremos adelante. Como siempre digo, la unidad, ante todo.

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