La verdad también tiene su hora

“Crónica
de una muerte anunciada” es la novela de García Márquez que mejor
refleja el fatalismo latinoamericano, es decir, de la incapacidad de
evitar lo que todos sabemos pasara y no podemos, no sabemos o no
queremos evitar o todo junto, graficó lo que está ocurriendo en nuestro
país y que quedó expuesto a raíz de la votación en el Congreso de una
reforma constitucional más que de dudosa validez jurídica en su
origen. Pero, ¿a quién le importa? Sin embargo, no me quiero abocar a
atacar la norma que está construyéndose a través de dicha votación, sino
de la realidad subyacente detrás de ella y que muchos tratan de evitar
mirar. Los actos humanos siempre tienen consecuencias. Y si usted cree
me estoy refiriendo al “acuerdo constituyente” de noviembre pasado que
demolió la vigencia y cumplimiento de la Constitución que ya casi no nos
rige más que en colgajos, también en parte, pero voy mas atrás: a como
se fue gestando lo que hoy ocurre en Chile. Me estoy refiriendo a un
país en que el candidato Ricardo Lagos en 1999 fue a Nueva York a
reunirse con George Soros; me refiero a las iniciativas legales de
Aylwin, Frei, Lagos, Bachelet y Piñera, que fueron minando el sistema de
las AFP siempre en perjuicio de los cotizantes, sin siquiera
preguntarnos por qué y para qué y que ganaba el gobernante con ello, de
manera tal que hoy por hoy el sistema previsional sea una de las
instituciones más desprestigiadas y no sin razón. Me refiero a cómo es
posible que desde ese encuentro Lagos–Soros, el país se transformó en un
turno alterno de Bachelet-Piñera en que ambos son las dos caras de la
misma moneda. Me refiero además a como Piñera logró sojuzgar y someter a
la “derecha” chilena hasta manipularla en eso llamado “Chile Vamos”.
Hoy en caos creciente, penetrado por la izquierda y abiertamente
divorciado de su seudolíder Piñera y del gobierno que se suponía
apoyaban, al punto de votar en su contra el miércoles, sin importarles
consecuencia alguna. Porque ese es el signo distintivo del actual
“gobierno”: formalmente gobierna la “derecha”, realmente, gobierna la
izquierda y para la izquierda, por acción o por omisión se van sentando
las bases de un Estado socialista “del siglo XXI”, un “comunitarismo”
como lo denominó el pitoniso Lavín. Todo, absolutamente todo lo que ha
ocurrido, está ocurriendo y seguirá pasando en nuestro país era y es
previsible, ”crónica de una muerta anunciada”. Desde el retorno a la
democracia, los sectores de la “centroderecha” por complejo a llamarse
como es, se divorció de lo político, intelectual y cultural para solo
dar importancia a la economía. Satisfechos contemplaban como la
“centroizquierda” concertacionista se “derechizaba” merced al
crecimiento y enriquecimiento, que obvio les alcanzaba a todos los
políticos. Pero fueron incapaces de ver el otro lado, como la derecha se
izquierdizaba. Carentes de verdaderos líderes, de parlamentarios
instruidos, de gente culta, se llenaron de paniaguados ambiciosos y
flojos que se nutrieron de la manipulación cultural neomarxista
gramsciana, reforzada por Bachelet II y el Frente Amplio. Por eso
entregaron la constitución, ahora, ¿qué asombra estén demoliendo el
sistema previsional y las bases económicas, si ni siquiera entienden y
menos saben de Derecho ni de Economía? Esta escrito que por sus frutos
los conoceréis, y estos son los frutos del gobierno de Piñera, anomia,
anarquía, caos. Se considera por los analistas que Piñera no terminaría
su mandato, sin coalición siquiera el país es ingobernable, Y
posiblemente sea lo mejor, y que asuma el gobierno después de su
renuncia, quien elija el Congreso Pleno y que seguramente será un
gobierno de izquierda. No será peor que el gobierno de izquierda
encubierta de Piñera, y estará amarrado a las necesidades de restaurar
el orden publico y recuperar la economía y el funcionamiento del
Estado, para ello deberá fortalecer las instituciones que hoy siguen
deconstruyéndose. Y la derecha purgaría a sus infiltrados y se uniría
como oposición, recuperando su identidad a través de la unidad de
quienes amamos nuestra Patria. Antes que sea demasiado tarde.

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