Las lecciones de Ámbar

Se
atribuye al ámbar poderosas y telúricas conexiones que conecta con
energías superiores, sanadoras, que absorbe las energías negativas y las
transforma en positivas. No obstante la brutal violación y homicidio
de Ámbar Cornejo, ha despertado bajas pasiones, la tendencia de querer
hacer del juicio una suerte de ordalía, en que se entrega a la chusma
con velas, el conocimiento y fallo del imputado antes del juicio, donde
todos los aprendices de brujos pretenden tener mejores elementos de
juicio que una mujer abogado que ha dedicado una vida a la judicatura,
desafiando su discernimiento con toda suerte de opiniones destempladas
acerca de hipótesis que vertidas después de ocurrido el hecho cuestionan
el desempeño de la Magistrado. Lo cierto es que la independencia del
Poder Judicial, es uno de los pilares del orden democrático, dicha
independencia está especialmente protegida no sólo con normas de rango
constitucional sino que con el derecho de las partes de recusar o
inhabilitar al juez implicado y que se estime falto de dicha
imparcialidad. Es por ello que adquiere especial gravedad que una
Ministro de Estado vierta graves acusaciones en contra del Poder
Judicial, al sostener que por su ideología hay jueces mas interesados en
proteger los derechos humanos de los delincuentes que los de las
víctimas. Lo cierto, es que todas las personas estamos imbuidos de una
determinada ideología, de un conjunto de ideas que caracterizan a una
persona, colectividad o movimiento político o religioso, éstas ideas
provienen de nuestras familias, de nuestros afectos, emociones y de
nuestras condiciones materiales de existencia, pero todos tenemos una,
una persona sin ideas orientadoras de su acciones en realidad está más
próxima a la idiotez que a la probidad o a la imparcialidad que se
pretende. Por cierto, los delincuentes, por más perverso que sea el
crimen cometido tienen derechos humanos, y en democracia ese rol
tutelar, entre otras instituciones, lo tiene el Poder Judicial, que es y
debe ser soberano en su rol de administrar justicia. El rol de éste
Gobierno no ha sido feliz, no sólo no se respeta la necesaria división
de poderes, sino que reiteradamente se cuestiona el rol de los jueces
haciendo divisiones odiosas entre zurdos y diestros, castigadore
s
y garantistas, cuando en realidad lo único que no debe dispensarse al
juez es su apego estricto a la ley, porque un compartimiento contrario a
dicha exigencia, por justa que parezcan las motivaciones que justifican
la resolución de un caso concreto está más próximo a la prevaricación,
al abuso y la torcida administración de justicia. Todos, después de
largos años de ejercicio profesional hemos presenciado o sido inclusive
sujetos pasivos de resoluciones que estimamos injustas o infundadas,
rayanas en la prevaricación, sospechosas del compromiso o de inexcusable
falta de imparcialidad, pero Chile, tiene un tremendo capital en un
Poder Judicial que junto con el retorno a la democracia se ha puesto a
tono con los nuevos tiempos y las modernas tendencias en materia de
protección de los derechos humanos. Lo que ocurre es que para un sector
político y social, por su ideología, pues no carecen de ella, entienden
que su único rol en la social es abrogarse la potestad de castigar y
escarmentar. En la sociedad del riesgo debemos asumir que conviven entre
nosotros un porcentaje de psicópatas, a los cuales no les podemos
conferir el poder de modificar las normas penales y los procedimientos
cada vez que cometen una atrocidad. La terrible lección de este caso,
es que agravar penas y anunciar sanciones no resuelve
nada,
casi una forma de eludir el deber de la autoridad de otorgar los
recursos suficientes para que existan tribunales de cumplimiento
penitenciario y oficiales de vigilancia que permitan hacer efectivas las
medidas de seguridad, que otorguen garantías a la sociedad, pero ello
no puede ser en detrimento de los derechos fundamentales de todos.

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