Las reglas del juego

El
pasado miércoles se votó en el Senado la admisibilidad del denominado
“posnatal de emergencia”, una moción parlamentaria que venía de la
Cámara de Diputados cuyo propósito es extender este beneficio a madres y
padres durante todo el período que dure la emergencia sanitaria. No se
votó el contenido del proyecto, que por supuesto yo apoyo, lo que se
votó fue si era o no admisible. Yo voté en contra de su admisibilidad y
lo hice a sabiendas del costo que tendría que pagar por respetar las
reglas del juego democrático. A través de las redes sociales he recibido
apoyos que agradezco, cuestionamientos que entiendo y también insultos
de todo tipo que he dejado pasar… no vale la pena comentarlos pero sí
dan cuenta de lo que se ha llamado la “pandemia de la intolerancia” que
nos está haciendo tan mal como país. ¿Por qué era inadmisible? Todas las
iniciativas que irrogan gasto fiscal, como es el caso del posnatal de
emergencia, deben tener el patrocinio del Ejecutivo como establece la
Constitución actualmente vigente que, más allá que nos guste o no, es la
que nos rige y que todas y todos los senadores juramos respetar al
asumir nuestros cargos. El posnatal, así como el régimen previsional,
por poner un ejemplo, son materias de seguridad social cuyas
modificaciones son de atribución exclusiva del Presidente de la
República. En la fundamentación de mi voto en contra de la
admisibilidad, aproveché de hacer un llamado directo al Presidente
Piñera para que patrocine este proyecto, es él quien tiene la llave para
hacerse cargo de la angustias de tantas mujeres que hoy no tienen
posibilidad de cuidado y ven terminar su postnatal. Incluso elaboramos
formúlas alternativas
como
la que presenté junto al senador Letelier, licencia Covid parental, que
ni siquiera requeriría de una ley para su aplicación inmediata, pues es
de resolución de la autoridad sanitaria tal como se ha hecho con
licencias Covid para el cumplimiento de cuarentenas. En esto quiero ser
muy clara, ahora le corresponde al Gobierno señalar cómo se hará cargo
de la situación angustiante de miles de padres y madres en todo Chile.
Pero cuidado, es muy riesgoso relativizar las normas que nos hemos dado y
que rigen nuestra convivencia e insitucionalidad democrática. Si los
opositores nos damos permiso para saltarnos la Constitución por una
causa muy noble ¿Cómo nos oponemos y rechazamos si el gobierno se salta
la Constitución invocando también una causa noble o popular? Si las
reglas son malas, si no nos gustan, lo que hay que hacer es cambiarlas,
pero hacerlo de frente y no con resquicios. No nos olvidemos que estamos
en medio de un proceso constituyente que todos tenemos que cuidar y
defender. Para nadie es un misterio el desprestigio en que se encuentra
actualmente la política y en especial el Congreso, pero el camino para
recuperarlo no está en la tentación de tramitar medidas de alto respaldo
ciudadano cuando sabemos que no cuentan con financiamiento de parte del
Ejecutivo. El ejercicio del poder implica una gran responsabilidad y,
muchas veces, tomar decisiones difíciles que pueden tener un alto costo
personal, pero no podemos sucumbir a la tentación del aplauso fácil, la
ganancia política y menos a ilusionar a miles de personas con leyes que
podrían quedar sólo en un papel.

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