Una profunda reflexión, nos ha acompañado desde el comienzo de este gobierno, a ello le sumamos esta crisis sanitaria que nos acompaña hace varios meses, además de las numerosas situaciones que no han estado ajenas a diversos hechos que son incomprensibles.
El liderazgo social, supone dedicación, atención a las problemáticas que presenta una sociedad, en otras palabras es conectarse con la realidad que lo rodea, esta es una de las formas de nutrir el liderazgo social, no basta solo el intelecto o los incontables títulos que si bien sirven, para tomar buenas decisiones, es indispensable usar el sentido común, para implementar las medidas adecuadas en el momento correcto. Este impacto tan significativo no se mide, más bien se deja casi a la suerte, esperando que las cosas decanten por si solas, grave error; porque las acciones en algunos casos han sido irremediables.
¿Se puede ser un líder social y político a la vez?
Claro que sí, es más me atrevo a decir que estas características son inseparables una de la otra, sin embargo, el primero de ello es consciente que no puede liderar solo, conforma equipo de trabajo, con mayores aptitudes que las propias, porque entiende que no es un trabajo en solitario.
Cómo no citar a Carlos Llano Cifuentes, filósofo mexicano que dijo “Nadie es capaz de todo ni incapaz de nada”, esto llama nada más y nada menos a entender desde la humildad la importancia de la sensatez, para alcanzar los objetivos y metas necesarias para aportar a una comunidad. Por otra parte, cuando revisamos lo que implica ser un líder político, se nos viene a la mente la teoría que señala que es quien tiene la habilidad de conseguir acuerdos en favor de la mayoría, entre los temas relevantes esta abogar por empleos y sueldos dignos, salud garantizada y de calidad para todos/as, educación etc. Esta ciencia, que debiera tener un alto componente altruista, sin caricaturas permanentes, por su deficiente gestión o creciente inacción, dejando de lado su ejercicio de poder para incidir positivamente con justicia y prudencia. Este exceso de prudencia ha dañado profundamente nuestra región con relativismo peligroso tal vez este análisis crítico y reflexión profunda obedece única y exclusivamente a la falta de desarrollo regional en todos los ámbitos. Por último, indicar que la ausencia de enfoque de género en esta crónica es a propósito, porque estas palabras tienen un destinatario conocidos por todos y todas.